Al menos unos 1,3 millones de trabajadores están estancados en Londres por los bajos sueldos y el aumento en el precio de los alquileres: no superan el umbral de la pobreza. 

Los datos los revela un estudio que salió a la luz el lunes y que desarrolló la ONG británica Trust for London.  Unos 2.3 millones de londinenses, lo que representa una cuarta de la población tiene expectativas frustradas de realización personal por la presión de la crisis económica. 

El Perfil de Pobreza de Londres establece que un adulto soltero puede considerarse pobre cuando gana menos de 144 libras a la semana (unos 161 euros) descontando impuestos y otros gastos. Este dato hace pensar en cómo sería el caso de una familia en la que haya cuatro miembros y que la familia deba aguantar la semana con apenas 347 libras. 

“A pesar de que la prosperidad aumente, Londres sigue siendo la capital de la pobreza británica, principalmente a causa de los altos precios de los alquileres”, detalla Adam Tinson, miembro del New Police Institute, la organización de encuestas que realizó el informe. 

Londres es una de las ciudades más caras, para vivir, en el mundo. Ese sueño de vivir en la famosa capital inglesa es cada vez más lejos, menos posible, para un número creciente de británicos. Los alquileres se ubican en una media de 2.000 euros, esto tomando en cuenta las cifras de la empresa LandBay. 

Al menos el 58% de los londinenses en estado de pobreza son de la clase trabajadora. Esta es una de las cifras más altas en la historia de la nación. La estadística se ha duplicado en comparación a un estudio realizado hace 10 años. 

“A pesar de los niveles de récord de gente pobre con empleo, los índices de pobreza general se han reducido ligeramente durante los últimos años”, sostiene Mubin Hag, director de políticas de la organización Trust for London.  

Hay otras cifras alarmantes. En relación a 2006 la cifra de londinenses viviendo en la calle ya se establece en 8.100, según registros oficiales. Esta situación afecta a las familias pues muchas de estas personas afectadas viven en hogares provisionales proporcionados por el Estado. Se estima que unas 54.000 familias estén en estas estadísticas, tomando