Escalofriantes denuncias de abuso sexual en instituciones educativas han sacudido a Ecuador. Autoridades estiman que la cifra pueda establecerse en al menos 882 casos.

¿Cómo comenzó todo? Madres de familia del colegio réplica Aguirre Abad, de Guayaquil, ventilaron el flagelo por el que habían pasado sus hijos.

Acto seguido, hablaron los propios chicos y revelaron el horror que vivían en el centro educativo de Ecuador, donde eran agredidos sexualmente por cuatro profesores, sin que autoridad alguna del plantel los protegiera. Los familiares acusan a la rectora de encubrimiento, pues supuestamente habría intimidado a algunas de las denunciantes. También presuntamente facilitó la fuga de uno de los agresores, cuando la Policía allanó el establecimiento. Tres de los cuatro agresores guardan prisión: la rectora está siendo procesada.

Otros casos salieron a la luz como el de la Unidad Educativa Mushuk Pakari, con sede en la parroquia Calderón de Quito. En ese recinto se denunció que hay 84 niños, de entre 12 y 14 años, agredidos por un depredador sexual.  De acuerdo a las investigaciones de la fiscal de la causa, Mariana Huilcapi, las agresiones se habrían producido en el añoescolar 2016 y 2017. El presunto autor fue detenido.

Los dos primeros casos armaron de valor a exalumnas de la Academia de Ballet Guadalupe Chávez (Quito) para asistir a la Comisión especial del Parlamento para contar lo que sufrieron años atrás y exigir justicia.

Reuniones urgentes de las autoridades de los Ministerios de Educación de Ecuador y Justicia para cooperar y evitar la impunidad, han sido la respuesta a la condena social colectiva. Han reconocido “omisión negligente por parte de las autoridades educativas”. Esta semana irán al Congreso el fiscal general de la Nación y el presidente del Consejo de la Judicatura para informar sus acciones frente a estos execrables hechos.

Poder y mafias

Silvia Buendía, abogada y activista guayaquileña, investigó los casos de los niños agredidos y ha descubierto que la mayoría menciona que los agresores los filmaban. Por eso, cree se trataría de probables mafias.

«Eso explicaría también el silencio de la rectora y de autoridades porque es un negocio rentable; hay dinero de por medio», declaró a un medio.  Se mostró indignada al recordar que el anterior gobierno disolvió a la UNE (Unión Nacional de Educadores) y formó su propia Red de Maestros, donde no todos son docentes. La misma rectora del Colegio Réplica ha admitido que no pasó las pruebas psicológicas.

Por otro lado, Verónica Zambrano, experta en derechos de niños y gerente estratégica de Plan Internacional, dice que el maltrato es un tema de ejercicio del poder absolutamente brutal de los grandes hacia los pequeños, porque a los niños no se los considera sujetos de derechos. Menciona que 36% de los niños son maltratados en las escuelas y 46% en sus familias. Con ella coincide Buendía, aunque la abogada habla, directamente, del ejercicio del poder político y el autoritarismo que durante 10 años controló todo e impuso el miedo a hablar.

Casos impactantes

Hay casos de violación que han causado revuelo como el ocurrido en un reconocido colegio de Quito y conocido como el «Principito». El maestro agresor fue defendido por sus colegas. Le otorgaron medidas sustitutivas, pero ya se habría fugado. Otro es el de Jorge Glas Viejó, padre del vicepresidente de la República, que fue condenado por la violación a una niña, cuando fue su alumna, y que tuvo un hijo. Fue condenado, pero nadie sabe dónde cumple la pena.

«Son doblemente agredidos, por quien los violentó y por el Estado que no aplica la ley», declara la penalista Paulina Araujo, quien recuerda que la Asamblea Constituyente de Montecristi (2008) amnistió al violador de una niña de 12 años, que ya tenía tres sentencias condenatorias ejecutoriadas, y que el caso fue archivado por la Fiscalía, creando un precedente nefasto.

(Noticia con información de www.abc.es)