El lunes de la próxima semana, la Autoridad de Transporte de Londres anunciará si otorga una nueva licencia para operar a Uber Technologies Inc.

En el caso de que el organismo decida en contra del permiso, Uber podría enfrentarse a la expulsión de su mercado europeo más importante el martes. Una nueva licencia a largo plazo proporcionaría un nivel de certidumbre que Uber y sus aproximadamente 45.000 conductores de Londres no han experimentado en años.

El mercado de transporte en vehículos de particulares de Londres ha cambiado significativamente desde que la agencia concluyó en 2017 que Uber no era “apta y adecuada” para una licencia. Desde entonces, nuevos participantes, como Ola, ViaVan y Bolt han obtenido licencias para operar en la ciudad. Uber también se ha enfrentado a una serie de demandas en el Reino Unido, y perdió una de ellas sobre derechos laborales de los conductores.

Dara Khosrowshahi llevaba solamente semanas en el cargo de responsable ejecutivo de Uber en 2017, cuando TfL, como se conoce a la agencia de transporte londinense, dijo que la compañía no realizó las verificaciones de antecedentes adecuadas sobre los conductores y no informó sobre delitos penales graves. También tuvo problemas con el software de Uber llamado Greyball que evitaba que los funcionarios del Gobierno identificasen a conductores que infringían la ley. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, defendió la decisión del regulador, diciendo que “proporcionar un servicio innovador no debe ser a expensas de la seguridad del cliente”.

Cambios en carrera

Uber emitió una disculpa pública junto con una apelación que le permitiese seguir operando hasta que se celebrase una audiencia. Khosrowshahi introdujo una serie de cambios en los meses siguientes: los conductores tendrían descansos obligatorios después de 10 horas de trabajo y obtendrían paquetes de seguros para cubrir la pérdida de ganancias durante una enfermedad o lesión. Se crearon grupos de asesoramiento de conductores a fin de permitir a los trabajadores que informasen de inquietudes a altos ejecutivos de Uber junto con líneas telefónicas de asistencia las 24 horas para pasajeros y conductores.

Por su parte, Jim Kelly, taxista y presidente del sindicato de trabajadores Unite, de Londres y la región oriental, dijo que las medidas de TfL para regular Uber y otras compañías no van lo suficientemente lejos. “Está en el ADN de Uber socavar la regulación y crear una carrera hacia el fondo en los pueblos y ciudades donde operan”, agregó.

Un portavoz de Uber declinó hacer comentarios. Representantes no respondieron a una solicitud de comentarios.

En junio de 2018, Uber se aseguró una licencia de prueba de 15 meses para operar en Londres. No era el permiso de cinco años para el servicio de transporte que la compañía tenía anteriormente, aunque le dio un respiro para concentrarse en su salida a bolsa. El debut bursátil de mayo fue la mayor salida a bolsa en Estados Unidos de 2019, pero las acciones ahora han perdido casi un 40%, ya que los inversores están preocupados por las crecientes pérdidas de la compañía, así como por las demandas en Estados Unidos y Europa relacionados con los derechos de los trabajadores.

La licencia de prueba expiró en septiembre, y TfL concedió a Uber un permiso de solo dos meses el cual vence el 25 de noviembre.

Agencias