Este miércoles 30 de agosto, los arroceros de Colombia comenzaron una huelga indefinida para protestar por la masiva importación del grano procedente de los Estados Unidos y la sobreoferta del cereal, según informaron fuentes del sector.

“Los productores de arroz están perdiendo más de un millón de pesos por hectárea sembrada y el subsidio que ofrece el Gobierno no es suficiente porque no existe seguridad de que los molineros sostengan los 119,000 pesos por carga”, denunció Óscar Gutiérrez, vocero de Dignidad Agropecuaria, promotora de la protesta.

Representantes del sector en el centro del país confirmaron que arroceros de los departamentos de Huila, Tolima y Cundinamarca están reunidos en el municipio de Espinal para protestar.

Según testigos, al menos 500 agricultores obstaculizaron las vías que comunican a esa localidad con la ciudad de Bogotá y con Neiva (centro), en donde ubicaron tractores para impedir la circulación.

Lo mismo ocurrió en Arauca, frontera con Venezuela, y en el departamento del Meta (centro) en donde está cortado el tránsito.

“El Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha incumplido con la expedición de resoluciones, lo que por supuesto ha generado malestar en los productores”, dijo por su parte Roberto Botero, representante del Movimiento Nacional de Dignidad Arrocera ante el Consejo Nacional del Arroz.

Por su parte, el saliente ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, explicó que durante meses se intentó llegar a un acuerdo con los arroceros para fortalecer el sector y evitar el paro pero no fue posible llegar a un consenso.

“Se destinaron recursos económicos pero el acuerdo se reventó. Los arroceros saben que hicimos todo lo necesario para llegar a un acuerdo entre los productores y los molinos, pero no fue posible”, precisó Iragorri.

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