Las bandas criminales utilizan cada vez más la violencia para asegurarse “un suministro infinito” de niños que terminarán siendo utilizados como mulas de droga y también para expandir sus operaciones hacia las zonas rurales, según lo indica una investigación realizada por las fuerzas policiales de Reino Unido.

Estos grupos están seleccionando a niños procedentes de Manchester, Liverpool, Birmingham y Londres para que lleven encima drogas duras a ciudades y zonas turísticas de Escocia, sur de Gales y Cornualles.

Este estudio también ha encontrado un “incremento significativo” de los niveles de violencia criminal asociados a estas bandas. El estudio ha sido liderado por la parlamentaria Ann Coffey, la responsable del subgrupo parlamentario que se ocupa de niños y adultos desaparecidos.

Coffey preguntó a las fuerzas de seguridad en Reino Unido si habían apreciado un incremento en la violencia vinculada a los grupos de la “periferia”, zonas en las que los criminales establecen una red entre un centro urbano y emplazamientos periféricos donde se suministran las drogas (principalmente heroína y cocaína).

Las bandas utilizan un teléfono móvil para recibir los pedidos de los clientes. Después, se aprovechan de la gente joven o vulnerable para vender y suministrar drogas, y para mover dinero y drogas entre los centros urbanos y los mercados de las afueras.

Estos grupos utilizan técnicas de extrema violencia y tortura, entre las que se incluye el uso de martillos, agua hirviendo, bates y navajas, para mantener a los chicos a raya. En un incidente, se utilizó un machete para cortar la mano de una persona que trabajaba como mula en Humberside.

El incremento más notable en el número de incidentes de este tipo se ha producido en ciudades pequeñas y zonas costeras unidas con grandes ciudades con buenas conexiones de transporte, explica Coffey.

La diputada por Stockport explicó que las bandas utilizan una cultura del miedo, impuesta con una violencia brutal, y de esta manera atrapan a la gente joven en sus redes. Los jóvenes son elegidos específicamente por su vulnerabilidad. Muchos de ellos están en régimen de acogida o están registrados como desaparecidos.

Los narcos, que son “realmente brutales”, consiguen evitar ser procesados escondiéndose detrás de sus mulas, explica. “Por supuesto, los grandes traficantes se esconden detrás de ellos. En el momento en el que llaman la atención, los niños dejan de ser útiles. Hay un suministro infinito de jóvenes y si alguno termina arrestado, simplemente se le reemplaza”.

La parlamentaria Coffey cree que la culpa de todo esto la tiene la falta de un sistema unificado de recogida de datos entre las fuerzas de seguridad para los jóvenes que pasaron desapercibidos en el pasado. Explica además que quiere que la policía haga un mejor uso de  Sistema Nacional de Remisión de casos, el cual permite a la policía identificar a las víctimas de tráfico. Esto significa que los niños arrestados por delitos relacionados con la droga pueden ser tratados como víctimas, en vez de como delincuentes.

Noticia con información de: www.eldiario.es