Los excesos verbales de Boris Johnson han provocado un nuevo maremoto político en el Reino Unido. El titular del Foreign Office ha comprometido esta vez la puesta en libertad de la iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, 37 años, casada con el británico Richard Ratcliffe y detenida y encarcelada en Teherán por espionaje.
El ministro de Exteriores británico, ha admitido que debería haber sido “más claro” al hablar de la cooperante Nazanin Zaghari-Ratcliffe, detenida en Irán desde abril de 2016, después de que durante una comparecencia parlamentaria asegurase que también enseñaba periodismo, lo que podría costarle una pena de cárcel mayor.
Las palabras de Johnson fueron desmentidas rápidamente por la empresa para la que trabajaba Zaghari-Ratcliffe, Thomson Reuters Foundation, mientras que varios diputados solicitaron una retractación por parte del jefe de la diplomacia. El Foreign Office también se apresuró a señalar que la cooperante en ningún caso debía ver ampliados los cargos.
Las autoridades británicas esperaban que pudiera salir de la cárcel en noviembre, pero las declaraciones de Johnson han coincidido con la revisión del caso y han sido usadas por el régimen iraní como “evidencia” de las actividades “ilegales” de Nazanin Zaghari-Ratcliffe, que puede ahora ser condenada a diez años por “propaganda” contra el régimen.
Cuando miro lo que Nazanin Zaghari-Ratcliffe estaba haciendo, creo que estaba simplemente enseñando periodismo a la gente“, dijo Johnson. La defensa de la ciudadana iraní-británica ha negado sin embargo este extremo y sostiene que Nazanin estaba simplemente visitando a sus padres en Irán junto a su hija de tres años, Gabriele, cuando fue detenida en abril del 2016.
Liam Fox, secretario de Comercio Exterior, ha salido en defensa del controvertido Johnson alegando que “a todos se nos va alguna vez la lengua“. El episodio ha servido sin embargo para reactivar las peticiones de dimisión de Johnson por sus notables imprudencias.
En su discurso en la conferencia del Partido Conservador, Johnson provocó un incidente diplomático con Libia al alabar el “potencial” de la ciudad de Sirte y decir que lo que tienen que hacer las autoridades políticas es “limpiar las calles de cadáveres”.
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