Luego de alcanzar un sueño que por 26 años y medio parecía inalcanzable, incluso tras rechazar, por moral, una oferta que le hubiera adelantado vivir su más anhelada meta de ser exonerado de un crimen que no cometió, el boxeador Dewey Bozella ha demostrado al mundo lo importante que es nunca renunciar a los sueños, ni a la defensa de la verdad.

Bozella, ganador del premio ESPY Arthur Ashe por su ejemplo de valor y carácter a sobrevivir con moral una injusta condena carcelaria, el 15 de octubre de 2011, a sus 52 años, subió por primera vez en su carrera a un ring de boxeo en carácter de peleador profesional cuando participó en el ‘undercard’ de la producción de pague-por-ver de HBO, ‘Believe It or Not’.

Gracias a Golden Boy Promotions, Bozella pudo cumplir su sueño de pelear en un combate profesional. Durante los primeros dos asaltos mostró buena técnica, lentos movimientos laterales pero evidente conocimiento del deporte que practicó en la cárcel, y que según ha dicho, le salvó de volverse loco y lo ayudó a mantener viva la esperanza de ser libre.

 Ya en el tercer asalto empezó a aprovecharse del cansancio que mostraba su rival Larry Hopkins. Y en el cuarto, teniendo que descansar varias veces porque Hopkins botaba su protector bucal para tomar aire, se mostró más agresivo para acabar la pelea exhibiendo su mejor boxeo. “Estaba buscando cerrarla con un KO. Pero él siguió botando el protector para tomar aire porque estaba cansado”, ha dicho Bozella sobre su oponente, 22 años más joven que él y que, con esta derrota, ve cómo su marca se queda ahora en 0-4.

“Los sueños sí se cumplen. Nunca pierdan la esperanza”. Con esas palabras celebraba Dewey su victoria a los puntos sobre Hopkins, mientras en las gradas recibía una cerrada de los más de 15,000 espectadores que abarrotaban el Staples Center de Los Ángeles.

Sin embargo, después de haber sufrido en carne propia un injusto encarcelamiento, aseguró que no volvería a pelear como profesional porque, según sostuvo, ya ha visto cumplido su sueño de saber lo que siente sobre el cuadrilátero.

“Cuando estaba en mi celda en prisión soñaba con este momento. Valió la pena el sueño. Hoy se cumplió mi sueño”, dijo en aquella oportunidad “Pero es mi primera y última pelea. Este es un deporte para hombres jóvenes. Ya hice lo que quería hacer y estoy feliz. Mis agradecimientos para todos los que hicieron este momento posible. Esta ha sido una de las grandes experiencias de mi vida. Lo próximo para mí es trabajar en mi proyecto y gimnasio en Beacon, Nueva York, para poder trabajar allí con niños de la nación y sacarlos por medio del boxeo de los malos caminos”, añadió el veterano boxeador.

En 1983 fue encarcelado por el asesinato de Emma Crasper, una mujer de 92 años. Bozella siempre se declaró inocente y no fue hasta 2009 cuando pudo demostrarlo. Hasta entonces se había negado a aceptar la propuesta de los fiscales del caso para quedar en libertad si se declaraba culpable del asesinato de la anciana. Bozella prefirió pasar el resto de su vida en la cárcel antes de admitir un crimen que no había cometido.

“Gracias a todos por el apoyo. Gracias a Hopkins por haberme permitido entrenar con él. Y gracias a Óscar de la Hoya y a Dios por permitirme cumplir este sueño”, agregó Bozella, que en los cuatro asaltos lanzó un total de 208 puñetazos y conectó 48 de ello (su joven rival lanzó 132 y acertó 20).

Noticia con información de: www.libertaddigital.com