A las 11 horas del día 11 del mes 11, del año 1918, se firmó el armisticio que devolvía la paz a Europa y finalizaba la I Guerra Mundial, la que se ha cobrado más vidas en Europa en términos militares (no civiles) de la Edad Moderna. Desde 1952, el domingo más próximo al día 11 del mes 11, la reina Isabel II no ha fallado a su cita de homenaje a los muertos en aquella sangrienta contienda bélica y en todas las que se han incorporado posteriormente.

Este domingo, por primera vez, la soberana británica, de 91 años de edad, da paso a su hijo, el príncipe Carlos, para que encabece el homenaje a los muertos en las guerras, según El Mundo.

La reina Isabel II y su marido han observado desde un balcón del Foreign Office (ministerio de Exteriores) como su heredero al trono y otros miembros de la familia real han depositado una corona de flores junto al monumento de Whitehall, la calle de los ministerios o el centro político británico, en el acto más sobrio del Remembrance Day, considerado el segundo acto constitucional más importante del año detrás, o junto, a la apertura del Parlamento.

Por eso, la agenda de la reina ha contado siempre con su presencia desde que accedió al trono en febrero de 1952. Han sido 65 años de depositar una corona en homenaje a los británicos muertos con frecuencia en suelo ajeno.

El año pasado Isabel II se dio un ligero tropezón al caminar unos pasos hacia atrás tras depositar la corona de flores en el monumento y bajar el par de peldaños que lo separan del suelo. Aquel traspiés fue una alerta para que este año Isabel y su marido, de 96 años de edad, presenciasen desde un balcón la colocación de coronas de amapolas y el desfile de veteranos de guerras, posteriores a la I Guerra Mundial, desde la segunda a la de las Malvinas o más recientes. En el lugar de Isabel II ha sido el príncipe Carlos, heredero al trono, el que ha colocado la primera corona de flores.

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