China no escatima en métodos para declararle la guerra a las drogas y esta semana ha anunciado que decenas de ciudades se han sumado a un proyecto a nivel nacional de la vigilancia de las heces y orinas de sus habitantes en busca de indicadores que demuestren el consumo de drogas.

Lo que hacen no es ir casa por casa y retrete por retrete, sino que analizan las aguas residuales donde van a parar esos desechos humanos.

El método fue probado con éxito en una localidad y ahora se extiende al resto del país. Esta es una técnica forense de uso poco frecuente, como señalan en Nature, pero que a China le ha resultado tremendamente efectiva. De ahí que tras el experimento realizado en Zhongshan, en la provincia de Guangdong, hayan decidido ampliarlo al resto del país.

Las aguas residuales recolectadas en 49 plantas de tratamiento detectaron el uso de heroína en hasta 24 ciudades chinas

Se trata de una forma de monitorizar el consumo de drogas ilegales, detectando cuáles son más comunes y las zonas en las que se hace uso de ellas. Para lograrlo basta con un análisis químico en busca de trazas e indicadores que quedan una vez metabolizadas sustancias como la cocaína o la marihuana y que son expulsados como parte de excrementos y orina.

La idea original cuando se puso en marcha este programa de vigilancia y control masivo en Zhongshan era la de saber hasta qué punto funcionaban en la zona los programas de reducción de drogas. Pero, además de eso, se llegó a detener a un traficante, aunque en Nature no explican cómo.

El presidente chino, Xi Jinping, ha avanzado que de aquí a final de año el Gobierno habrá invertido 1.5 millones de dólares en el programa que los expertos consideran que muestra una alta fiabilidad.

Con información de www.es-us.noticias.yahoo.com