¿Cómo saber si mi jefe es egocéntrico? Se pregunta quien probablemente ya identificó inconscientemente algunos rasgos de este personaje. El estrés laboral a causa de jefes que no s0n líderes, sino eso, jefes, es uno de los grandes males de este siglo. Cada día se reportan más casos de personas que denuncian acoso en el trabajo por encargados de oficinas y hasta de áreas de campo que gozan con humillar y maltratar al personal en lugar de tomar el timón del barco, enseñar con el ejemplo y finalmente: inspirar.

Todo eso con el respeto necesario y tomando en cuenta las capacidades de los profesionales con los cuenta su equipo de trabajo. Un buen lìder sabe reconocer los éxitos de su equipo que se miden en el producto final que se ofrece a los clientes o a quienes reciban el servicio, la capacidad de resistencia en las épocas de adversidades de la empresa (problema de sueldo, Internet, beneficios laborales, fidelidad a la marca).

Hay dos tipos de jefe: los que delegan todo y los que quieran estar encima del equipo sin dejarlos respirar. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambas alternativas. Pero hay otro problema: ¿qué pasa si mi jefe es egocéntrico? ¿cómo lo identifico?

Probablemente ni él mismo lo sepa, pero sus acciones lo delatan. Lo peor del caso es que juran que siempre tienen la razón y que ellos son la mata de la perfección. Se les puede identificar como aquel arquetipo de Pavo Real que sugería el psicólogo Carl Jung. Un jefe egocéntrico puede ser la raíz de los males. Con una simple ecuación puede obtener los resultados: analice el índice de rotación de personal que ha habido durante la gestión de este jefe. Los números no mienten.

Este tema es extenso pues involucra otras aristas como la comunicación eficaz, el tamaño del equipo de trabajo, los valores de casa y la educación. El portal empresariados.com tiene varios puntos interesantes sobre este tópico que compartimos a continuación.

En primer lugar, se cree único e irrepetible. Por tanto, tiene sentimiento de superioridad respecto de los demás, y lo que es peor, se cree indispensable. Este pensamiento solo causa sufrimiento a quien lo tiene porque en el mercado laboral, no hay nada seguro.
Por otra parte, un jefe egocéntrico es aquel que se pone en posición de la verdad, siempre quiere demostrar que tiene la razón. Por ello, no escucha como debe al resto de empleados, ni tampoco dialoga. No se permite aprender de los demás en tanto que él se considera un maestro para todos.

Suele ser una persona ambiciosa que no se conforma con nada. Siempre quiere más y más. Por tanto, no se relaja, ni disfruta de los logros alcanzados. Un jefe egocéntrico es aquel que pierde las formas con facilidad en una discusión y confunde la autoridad con el miedo. Por ello, muchas veces, resulta prepotente, tiene poca empatía a la hora de conectar con los demás y puede llegar a humillar o ridiculizar a las personas.

Su nombre por encima de todo. En informes, en presentaciones, en el material Pop de la empresa. En una empresa con un jefe egocéntrico lo primero que verá el público es su nombre, su marca. Su equipo queda en segundo plano. Es probable que revises sus redes y haya más fotos de él o ella que de su familia o de aspectos relacionados con el trabajo en donde esta persona no aparezca. Se lleva los créditos de los logros, pero se desmarca de los fracasos: allí saca toda su artillería contra sus compañeros de equipo y por supuesto, les dirá que ninguno sirve y que no quiere excusas.

Este tipo de jefes viven con un síndrome de vanidad que no pueden manejar, quieren estar en todos los sitios, ser protagonistas en todos los eventos laborales. Esta actitud termina generando rechazo por parte de los demás. El amor propio es una cosa y otra muy distinta, el egocentrismo. Por ello, conviene tomar conciencia de que el ser humano puede cambiar su actitud cuando asume que no está en el camino adecuado. Existen actitudes como ésta que entorpecen las relaciones sociales entre el jefe y los empleados.

 

(Nota con información empresariados.com)