El incendio de la torre Grenfell de Londres causó 71 muertos, según el balance final de Scotland Yard al cabo de cinco meses de investigación entre los 24 pisos del edificio calcinado que sigue en pie como un ataúd abierto en el barrio de Notting Hill. Entre los fallecidos se encuentran familias enteras de seis y cinco miembros, así como una mujer de 84 años y un recién nacido, Logan Gomes.

La policía londinense asegura haber recuperado los dos últimos cuerpos y ha dado por cerradas sus pesquisas, aunque los expertos forenses prosiguen su labor entre las más de 15 toneladas de escombros procedentes de la torre. La cifra estimada de víctimas mortales era hasta la fecha de 80 en el espectacular incendio en la noche de 14 junio, originado por el fallo eléctrico de una nevera en el cuarto piso y propagado por las placas de polietileno inflamable usadas en el revestimiento.

Se piensa que en unas 600 personas vivían en los 129 apartamentos de la torre de viviendas públicas del distrito del Kensington y Chelsea, símbolo de la desigualdad económica de la capital británica. El número inicial de “desaparecidos” era de 400, pero la policía asegura que muchos de ellos no se encontraban en el edificio en el momento del incendio y varios de ellos (en su mayoría inmigrantes) figuraban con distintos nombres. Según Scotland Yard, un total de 223 personas lograron escapar al incendio que conmovió Londres.

Un total de 320 personas desalojadas de las torre y de los edificios adyacentes -entre ellos, 200 niños- siguen viviendo en hoteles, pese a las promesas de realojo inmediato en viviendas públicas en el mismo distrito. Un reciente informe de la Grenfell Recovery Taskroce reclamaba recientemente “un mayor grado de humanidad” a los empleados de distrito municipal de Kensington y Chelsea, que llegó a ser ocupado por los propios vecinos en protesta por las negligencias antes y después de la tragedia.

La “premier” Theresa May tardó más de dos días en econtrarse con los afectados y pagó un alto precio político. El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, se refirió a la torre Grenfell como símbolo del fracaso de las políticas sociales y el desdén del Gobierno conservador hacia los más desfavorecidos.

“El coste humano ha sido terribe y la tragedia ha afectado a muchísima gente”, reconoció el comandante de Scotland Yard, Stuart Cundy, al frente de la investigación. “No puedo imaginar la agonía y la incertidumbre por la que han pasado algunas familias mientras completábamos nuestra meticulosa búsqueda y la penosa tarea de recuperación e identificación de los restos mortales”.

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