Santiago de Chile.- Miles de manifestantes salieron este lunes nuevamente a las calles en Chile, que trataba de sobreponerse a las violentas protestas del fin de semana, las cuales han dejado un saldo de de 11 personas muertas y que el presidente Sebastián Piñera atribuyó a “un enemigo poderoso”.

Tras el estallido social, mediante su Jefa de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, Naciones Unidas llamó al diálogo y a investigar de forma independiente las muertes y las denuncias de abusos policiales.

A pesar de los esfuerzos del gobierno para responder a las amplias demandas planteadas en las manifestaciones, había algunos saqueos y barricadas el lunes pese a que continuaba el estado de emergencia con los militares al mando y vehículos blindados recorriendo las calles de varias ciudades del país.

También se registró en la tarde una marcha pacífica en la Plaza Baquedano, de la capital chilena, según consigna el medio trasandino Emol.

Los habitantes de la capital intentaban retomar la rutina el lunes, en medio de una tensión latente con los servicios de transportes y comercio restringidos, con calles en que se veían los vestigios de las barricadas y ante la vigilancia de unos 8.000 soldados.

Las personas hacían largas filas en gasolineras y supermercados, pero algunos mercados municipales operaban con mayor normalidad que el fin de semana.

Hacia el mediodía, en algunos puntos de la capital, se congregaban crecientes grupos de personas para protestar.

Las manifestaciones se repetían en ciudades como Valparaíso y La Serena, donde también se extendió el control militar.

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite, incluso cuando significa pérdida de vidas humanas”, dijo tarde el domingo Piñera en referencia a los actos vandálicos.

Sin embargo, el general Javier Iturriaga, a cargo de custodiar la capital bajo estado de emergencia y quien tiene la potestad de restringir la libertad de movimiento a los ciudadanos, dijo rotundamente el lunes que no está en guerra con nadie.

“Yo soy un hombre feliz. La verdad es que no estoy en guerra con nadie”, dijo al ser consultado en una rueda de prensa en que informó la apertura parcial del comercio y de servicios.

Agencias