La llegada al mercado de los coches eléctricos requieren de importantes infraestructuras, puntos de carga y especialmente, tecnología de punta para mejorar las baterías y cargar de forma más rápida y eficiente los vehículos, cuya demanda se incrementará notablemente de aquí al próximo año 2020.

Recientemente, el descubrimiento de un grupo de científicos escoceses podría propiciar que la carga de un vehículo eléctrico sea tan ventajosa y veloz como llenar el depósito de un coche convencional con gasolina: desde la Universidad de Glasgow han desarrollado una tecnología flexible, todavía en fase de prototipado, que emplea nanomoléculas para almacenar la energía tanto en forma de electricidad como de gas de hidrógeno.

Dicho descubrimiento se sustenta en el denominado “óxido exótico”, que al agregarse al agua puede cargarse con electricidad. Gracias a dicha tecnología, el combustible de los coches eléctricos podría transferirse a los mismos en cuestión de segundos, sin tener que esperar a que la carga se complete. El líquido usado de la batería anterior se eliminaría mediante una boquilla especial, mientras que simultáneamente, a través de otra se bombearían las reservas energéticas. 

La batería líquida de flujo tiene el potencial de “revolucionar la adopción y el uso de la energía generada de manera renovable”, tal y como afirmó a la publicación Nature Chemisty el profesor Leroy Cronin, presidente de la cátedra Regius de Química de la Universidad de Glasgow, subrayando la gran competitividad de dicha solución ante los vehículos de combustión interna. 

De igual manera, esta tecnología flexible envejece mas despacio que las baterías de los coches eléctricos convencionales, que tardan horas en recargarse, y su sistema de almacenamiento se caracteriza por una mayor resistencia, pudiendo permitir mantener las luces encendidas en los momentos de mayor demanda.

Noticia con información de: www.ticbeat.com