Los hechos de violencia dentro de las prisiones de Inglaterra y Gales aumentaron un 24% en el último año hasta el pasado mes de septiembre, según los datos del Ministerio de Justicia del Reino Unido.

En tal sentido, se habla de la existencia de un alza en agresiones entre presos y contra los funcionarios de cárceles, la cual se ha estado repitiendo desde hace cuatro años.

“El aumento de los ataques desde 2012 ha coincidido con importantes cambios en el régimen, el funcionamiento y la cultura en el sector público de prisiones”, reconoció el informe ministerial.

Entre los cambios que han contribuido al deterioro en el control de los reos se resaltan “reducciones de plantilla” y de los “costes totales” de la gestión de los centros penales.

El despacho ministerial reconoce también el impacto de la propagación de la “cultura de bandas” criminales y del consumo de “drogas psicoactivas ilícitas” entre los convictos. El envío de drogas desde el exterior se realiza con mayor frecuencia con drones, según alertan los medios. Las agresiones a los empleados se dispararon un 43% con respecto a septiembre de 2015.

Los asaltos entre los propios reclusos crecieron un 32% en el mismo periodo de tiempo. “Estas estadísticas son una prueba más de la crisis que se ha desatado en nuestras prisiones con los tories (conservadores)”, denunció Richard Burgon, responsable laborista de Justicia.

Por otro lado, hizo referencia al impacto negativo de los recortes en el presupuesto de prisiones. El gasto en Inglaterra y Gales —el servicio se ha transferido a los Gobiernos autonómicos de Escocia e Irlanda del Norte— se ha reducido en unas  2,000 millones, lo cual equivale a un tercio del presupuesto de 2010. La ministra de Justicia, Elizabeth Truss, prometió continuar con el programa de reformas que ha de detallar en un anticipado proyecto de ley.

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