Cuando crezcas quiero que seas abogado, doctor, ingeniero o arquitecto, para que tus padres estemos muy orgullosos de ti. Cuántas veces has escuchado esta frase en la vida; quizás de tus padres, o de otros padres, cuando se la decían a tus primos o amigos más cercanos, sin importar cuál era su verdadera vocación

Pareciera no haber nada malo tras esta frase, pareciera que va a orientada a impulsar a los pequeños a convertirse en personas de provecho, sin embargo, el problema comienza cuando empujamos a nuestros hijos a tomar una decisión, que nos complazca a nosotros y no a ellos.

Realmente no hay ninguna mala profesión ni tampoco hay unas mejores que otra,  por eso no debes segmentar a unas pocas, las únicas opciones que a la vista de tus hijos te harán sentir orgulloso(a).

A veces tenemos un concepto equivocado, que nos hace pensar que la felicidad va atada al dinero y que a su vez, el dinero está relacionado a ciertas profesiones, porque conocemos algunos profesionales exitosos aquí y allá, grave error.

El único secreto del éxito que tienen un ser humano, es dedicarse realmente a aquello que ama hacer, no importa si es pintor, carpintero o arquitecto, lo que importa es que tu hijo siga su vocación y tu trabajo como papá y mamá es en primer lugar, ayudarlo a descubrir que el gusta, en segundo lugar apoyarlo, sin importar el camino que decida tomar.

Solo sembrando en él la semilla de la confianza, enseñándole a perseverar en lo que ame, sin importar lo que otros digan, tu pequeño tendrá las herramientas necesarias para triunfar en la vida.

Las personas más exitosas del mundo, no alcanzaron esa vida maravillosa que alcanzas  ver, haciendo lo que sus padres querían, para hacerlos felices, sino descubriendo su propio camino y transitándolo con las herramientas que esos padres colocaron en sus manos, en la mayoría de los casos, porque hay excepciones la regla y no quiero que tú seas una de ellas.

Descubre con tu hijo cuál es su vocación, sin prejuicios de ningún tipo, enséñale valores que le ayuden a lograr sus metas y a recuperarse de sus fracasos, aprendiendo de sus errores y apóyalo en su decisiones, la felicidad es un estado mental y depende de cada individuo alcanzarla, se parte de las soluciones y no de los problemas de tus hijos.

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