Este lunes 14 de mayo, cientos de personas acompañaron en Liverpool el recorrido del cortejo fúnebre de Alfie Evans, el bebé fallecido tras una larga batalla judicial entre el hospital y sus padres, en la que éstos recibieron el apoyo del Papa, reseña AFP.

Las personas que estuvieron presentes colocaron flores en el vehículo que transportaba el féretro del pequeño, hasta un cementerio de esta ciudad del norte de Inglaterra, y aplaudieron cuando éste pasó por delante del estadio del equipo de fútbol del Everton, ya muy cerca de su destino final.

Evans murió el 28 de abril después de que los médicos del Hospital pediátrico Alder Hey lo desconectaran de las máquinas que le brindaban soporte vital, poniendo fin a una batalla legal en la que los padres pidieron poder trasladar al niño a Italia para seguir tratándolo.

Los médicos estimaban que Alfie, que sufría una enfermedad neurodegenerativa, no tenía cura posible y que sólo estaban prolongando su agonía.

El caso dio la vuelta al mundo y mostró a unos padres jóvenes (21 y 20 años) enfrentándose al poder de un Estado. Pero finalmente, los jueces no dieron su brazo a torcer y el niño murió casi una semana después de que fuera desconectado por los médicos, pese a que estos dijeron que sólo viviría unos minutos. El pasado 9 de mayo habría cumplido los dos años.

Italia le concedió la nacionalidad al niño de 23 meses y el papa Francisco reclamó que le dejaran viajar a un hospital pediátrico del Vaticano, pero los jueces británicos ampararon a los médicos.

Los magistrados denegaron asimismo a los padres el permiso para trasladar a su hijo a Italia, donde un hospital pediátrico se había ofrecido para continuar ofreciendo al bebé soporte vital.

Noticia con información de: lapatilla.com