Ocho meses y 17 días después de su inicio, el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff llegó este miércoles a su desenlace.

Alrededor de las 13:30 hora local (16:30 GMT), 61 senadores votaron a favor de retirar a la presidenta de su cargo de manera definitiva. 20 rechazaron la medida y no hubo abstenciones.

Para recuperar su cargo, del que fue apartada temporalmente en mayo, Rousseff necesitaba el apoyo de al menos dos tercios de la cámara, 54 senadores.

La presidenta del gigante latinoamericano fue apartada así de la función a la que llegó tras las elecciones presidenciales de 2011 y para la que fue reelegida en 2014.

Atrás quedan cinco años de gobierno de quien fue la primera mujer en presidir Brasil, una figura con una larga trayectoria política que se inició con su militancia guerrillera contra el gobierno militar, primero en su Belo Horizonte natal y después en Río de Janeiro y Sao Paulo.

Tras su paso por prisión en 1970, donde fue torturada, y tras la caída del gobierno de facto, Rousseff continuó su activismo político, que la llevó a convertirse en una figura clave del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, primer presidente del Partido dos Trabalhadores (PT).

Lula se convirtió en su mentor político, la designó como su sucesora y la aupó como candidata presidencial en 2011.

Ahora, con la salida de Rousseff de la presidencia, también se pone fin al periodo de 13 años de gobiernos del PT que comenzó con Lula da Silva en 2003.

El relevo lo toma Michel Temer, quien ya había sustituido a Rousseff como presidente desde su suspensión en mayo, y permanecerá a cargo del gobierno brasileño hasta finales de 2018.

Antes de eso, Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, de centro derecha, era vicepresidente del gobierno en la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia.

Noticia con información de: www.bbc.com