El próximo 13 de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitará el Reino Unido para una “visita de trabajo” con la primera ministra británica, Theresa May.

El anuncio lo realizó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, durante un encuentro breve con la prensa en el marco de una reunión con los hijos de los empleados de la mansión presidencial.

La visita de Trump al Reino Unido ha sido anticipada por más de un año, después de que May fue la primera líder extranjera en ser recibida por el presidente en la Casa Blanca después de su toma de posesión.

La visita no es una “visita de estado” oficial, y no se espera que Trump se reúna con la reina Isabel u otros miembros de la familia real.

En enero pasado, Trump suspendió una visita que tenía prevista al Reino Unido este año con el objetivo de inaugurar la nueva embajada estadounidense en Londres, y justificó su decisión porque, a su juicio, su predecesor, Barack Obama, malvendió la antigua instalación estadounidense en ese país.

La razón por la que he cancelado mi viaje a Londres es que no soy un gran fan de que el Gobierno de Obama vendiera quizás la embajada de mejor calidad y mejor localizada de Londres por ‘cacahuetes’, solo para construir una nueva en una mala localización por mil 200 millones de dólares. Un mal trato. Querían que cortara la cinta. ¡NO!”, dijo Trump entonces en Twitter.

En realidad, el presidente que en 2008 tomó la decisión de cambiar la embajada fue George W. Bush (2001-2009), según figura en artículos de la prensa publicados entonces.

Según medios británicos, no obstante, la verdadera razón por la que Trump canceló su visita era el miedo a ser recibido con grandes protestas en Londres.

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