Este miércoles el gobierno de Ecuador solicitó al fundador de Wikileaks, Julian Assange, que se abstenga de pronunciarse sobre la crisis catalana y le ha reiterado su obligación de no dañar las relaciones internacionales de Ecuador con España, con quien este país latinoamericano mantiene “lazos históricos y culturales”.

 

En una nota oficial, el Ministerio de Exteriores ecuatoriano ha subrayado que las declaraciones del ciberactivista no representan su posición y ha respaldado la “integridad territorial” de España y su postura de no intervenir en asuntos internos de otros países.

 

La cancillería ecuatoriana también ha indicado que Assange, que lleva cinco años refugiado en la embajada ecuatoriana de Londres, “se ha comprometido formalmente a observar una conducta que sea compatible con la voluntad del Estado ecuatoriano”.

El fundador de Wikileaks ha publicado con frecuencia estos últimos meses en su cuenta personal de Twitter mensajes sobre la crisis catalana en apoyo a los independentistas y con críticas al Gobierno de Mariano Rajoy. Además, Assange se reunió en la embajada el pasado 9 de noviembre con Oriol Soler, un ideológo clave en el desafío secesionista. También ha dado videoconferencias en las que se ha pronunciado a favor de la independencia de Cataluña.

 

En este contexto, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador —el nombre completo de esta institución— ha querido reafirmar “su adhesión a los principios que rigen las relaciones entre todas las naciones, especialmente el respeto a la integridad territorial, soberanía e independencia de los Estados, así como el de no intervención en los asuntos internos de ningún país”. La nota hace hincapié en que debe respetarse el “derecho de todos los Estados, en tanto miembros iguales de la comunidad internacional, de resolver sus diferencias sin injerencias extranjeras”.

Assange cumplió el verano pasado cinco años resguardado en la sede diplomática ecuatoriana en Londres, donde se encuentra asilado desde el 19 de junio de 2012. El activista era requerido desde 2010 por las autoridades suecas debido a las acusaciones de dos mujeres por supuesto abuso sexual, pero Suecia archivó en mayo la causa. Aun así, sigue bajo asilo por temor a que sea arrestado por las autoridades británicas y deportado a EE UU, donde podría ser juzgado por la publicación de documentos militares y diplomáticos de carácter confidencial.

Sobre su caso particular, la nota de Cancillería ecuatoriana “reafirma su compromiso con el asilo diplomático y renueva su decisión de continuar brindando la protección debida al señor Assange, de conformidad con los principios y normas previstos en el derecho internacional y en la normativa nacional sobre asilo”.

Noticia con información de: El País