Un cubo cristalino implantado en el distrito de Nine Elms, una zona industrial en la ribera sur del Támesis, alberga a la nueva embajada de Estados Unidos en Londres. Se trata del edificio diplomático más caro de la historia ese país: costó nada menos que mil millones de dólares (o 750 millones de libras esterlinas).

El estudio inglés Kieran Timberlake ganó el proyecto por concurso en 2010, siguiendo las premisas propuestas por los estadounidenses: transparencia, apertura e igualdad. La Embajada, cuya inauguración oficial está prevista para el 16 de enero, está rodeada por un parque un parque público que contiene un estanque, senderos y asientos con vistas al río. Los senderos son curvos, en forma de espiral y se continúan en el interior del edificio con jardines en cada piso. Allí trabajarán unos 800 empleados y se recibirán unos mil visitantes por día.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó su decisión de cancelar su viaje a Reino Unido, el cual estaba programado para febrero.

“El motivo de la cancelación de mi viaje a Londres es que no soy un gran fan de que la administración de Obama haya vendido la que quizás es la mejor ubicada y hermosa embajada en Londres a cambio de migajas“.

En la agenda del presidente Trump estaba la inauguración de la nueva embajada estadounidense en Londres, la cual abrirá sus puertas sin la presencia del mandatario.

En su cuenta de Twitter, Trump criticó que el gobierno de EE.UU. haya invertido, dijo, US$1.200 millones en la nueva sede, ubicada en el barrio Nine Elms, al suroeste de Londres.

Este edificio reemplaza a la sede diplomática ubicada en el centro de la capital británica.

Trump responsabilizó de este gasto al gobierno de Barack Obama. “Mal negocio. ¡Me querían para que cortara la cinta, pero NO!”, escribió en su tuit.

Tras la negativa de Trump, el nuevo edificio será inaugurado próximamente por el secretario de Estado, Rex Tillerson.

Su fachada de alto rendimiento está conformada por un acristalamiento laminado y una envoltura exterior de etileno tetrafluoroetileno (ETFE, el mismo del estadio Allianz Arena de Munich). Este material es una película transparente diseñada para minimizar la ganancia solar y el deslumbramiento, que proporciona abundante luz natural en el interior y genera impresionantes vistas. La tonalidad de la envolvente cambia con el clima y la hora del día.

El edificio tiene 12 plantas y su diseño se centra en la sostenibilidad: además de su fachada, incluye paneles solares en el techo, reutiliza el agua de lluvia y será casi autosuficiente en la producción de energía. “El agua, la energía y los materiales se gestionan con sistemas de construcción integrados que funcionan en conjunto y se potencian mutuamente. Por ejemplo, el estanque es un punto de referencia y sirve para el manejo de las aguas pluviales, lo que reduce la presión sobre los sistemas de alcantarillado municipal y proporciona agua para el riego”, explican los proyectistas.

Luego de que varias sedes diplomáticas de Estados Unidos fueron atacadas, el Congreso estadounidense ordenó que sus principales embajadas se ubicaran a, por lo menos, 100 pies (30,5m) de la calle.

 

Así es que la nueva embajada estadounidense en Londres respeta esa distancia, la cual previene cualquier ataque de un vehículo que fuera intencionalmente dirigido en contra del edificio.

Una figura del presidente Donald Trump fue colocada frente a la nueva embajada en la rivera sur del río Támesis, en Londres.

Noticia con información de: www.clarin.com, www.bbc.com