Estados Unidos anunció el jueves que las importaciones de acero y aluminio de Canadá, México y la Unión Europea pagarán nuevos aranceles, lo que puso fin a meses de incertidumbre sobre posibles exenciones a aliados de Washington y elevó significativamente el riesgo a una guerra comercial.

La medida -anunciada por el secretario de Comercio, Wilbur Ross, en una conferencia telefónica con periodistas- molestó a los socios de Estados Unidos y endureció la posición de la Casa Blanca en las negociaciones comerciales.

También provocaba escalofríos en los mercados financieros. El Promedio Industrial Dow Jones caía un 0,9 por ciento.

Estados Unidos aplicará un arancel de 25 por ciento a las importaciones de acero y de un 10 por ciento a las de aluminio a contar de la medianoche (0400 GMT del viernes), dijo Ross.

“Esperamos que las negociaciones continúen, tanto con Canadá y México por una parte, y con la Comisión Europea por otra, porque hay otros asuntos que también necesitamos resolver”, agregó a periodistas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había anunciado los aranceles en marzo como parte de un esfuerzo para proteger a la industria y los trabajadores estadounidenses de lo que describió como una competencia internacional injusta.

Se concedieron exenciones temporales a varias países y permanentes a otros como Australia, Argentina y Corea del Sur.

Los socios comerciales de Estados Unidos habían exigido que las exenciones se prorrogaran o se hicieran permanentes.

En México, donde la noticia de los aranceles complica aún más los esfuerzos por renegociar el TLCAN, la Secretaría de Economía dijo que impondrá medidas equivalentes a diversos productos de su vecino del norte.

El peso mexicano se debilitó más de un 1 por ciento frente al dólar, cruzando brevemente el umbral de 20 unidades por dólar, su menor nivel en 14 meses.

Los aranceles, que ya han dado paso a varios reclamos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), buscan apuntalar las industrias de acero y aluminio de Estados Unidos con un aumento de la utilización a más de un 80 por ciento de la capacidad por primera vez en años.

“La decisión anunciada hoy es una amenaza significativa para los 22.000 hogares canadienses cuyos medios de vida están directamente respaldados por el empleo del acero canadiense”, dijo Joseph Galimberti, presidente de la Asociación Canadiense de Productores de Acero.

“Nos gustaría que la respuesta de Canadá a este arancel sea inmediata y significativa”, agregó. Debería “incluir ciertamente el acero importado de los Estados Unidos”, dijo.

La Unión Europea también anunció medidas en represalia por los aranceles estadounidenses, que calificó como “inaceptables”.

El Gobierno de Trump ha amenazado también con imponer aranceles a las importaciones de autos, ha iniciado conversaciones con China para reducir el enorme déficit comercial con la nación asiática y anunció que castigaría al país por un supuesto robo de tecnología aplicándole aranceles por hasta 50.000 millones de dólares en compras a Pekín.

El propio Ross viajará a Pekín el viernes en un intento por obtener acuerdos con empresas para la exportación de más bienes estadounidenses, a fin de reducir el déficit comercial de 375.000 millones de dólares que tiene el país norteamericano con China.

VIENTOS DE GUERRA COMERCIAL

El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, se reunió con Ross el jueves en un intento por evitar el anuncio sobre los aranceles, pero no pudo cambiar la posición de Washington.

Europa no desea involucrarse en una guerra comercial, aseguró, pero Washington debe dar pie atrás con “estos aranceles injustificados y peligrosos”. La UE debería responder “con todas las medidas necesarias”, añadió.

 

Con información de www.lta.reuters.com