Tres jornadas tuvo que esperar el Liverpool, y ante el rival más débil del grupo, Maribor, para sumar sus primeros tres puntos en esta Champions. Firmino abrió el grifo a los cuatro minutos y el joven Alexander-Arnold lo cerró en el 86 para situar a los Reds con los mismos cinco puntos que el Spartak. 

El Liverpool se situó como nuevo líder del Grupo E tras golear este martes por 0-7 al Maribor esloveno, la victoria más contundente a domicilio de los “reds” en su dilatada trayectoria en las competiciones europeas. Contundente marcador que reflejó la ambición del conjunto inglés que desde el silbido inicial ahogó a los locales con una asfixiante presión que desveló todas las carencias del modesto equipo esloveno. 

Nunca había logrado un equipo inglés cuatro goles en la primera mitad hasta que Firmino, Coutinho y Salah arrasaron Maribor para colocarse líderes de grupo. 

Firmino se encargó de abrir la lata firmando el gol más rápido del Liverpool en Champions desde que Sinama-Pongolle marcara al Betis a los dos minutos allá por 2005. Y como de récords iba la noche, primero Coutinho y luego Salah, pusieron el 0-3 a los 20 minutos. 

Un incansable trabajo en el que jugó un papel determinante el delantero egipcio Mohamed, que incomodó continuamente la salida de balón del Maribor. Fruto de la presión de Salah llegó a los cuatro minutos de juego el primer gol del Liverpool, obra del brasileño Roberto Firmino, que sólo tuvo que empujar el balón a las redes, tras un robo de balón del internacional egipcio. Pero Salah demostró que no sólo es un infatigable trabajador, sino que dispone la visión de juego necesaria para asistir a sus compañeros, como evidenció a los 13 minutos al filtrar un perfecto pase a James Milner que se convirtió en el segundo gol del Liverpool, tras el remate final del brasileño Felipe Coutinho. 

El equipo de Jurgen Klopp aterrizó en Eslovenia con sólo dos puntos en dos partidos de Champions y tras haber ganado sólo un partido de los últimos ocho que había disputado. Su paso por la casa del Maribor fue como una visita al balneario. Recuperó el Rock and Roll de sus mejores días y en apenas un cuarto de hora ya había sentenciado el partido. 

Mane faltaba por lesión, pero el excelente tridente formado por FirminoCoutinho y Salah se bastó y sobró para destrozar a un Maribor sin fútbol ni sangre. 

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