Hace menos de tres meses, Sloane Stephens luchaba por volver a ser la de antes, luego de una lesión que la tuvo marginada un poco menos de un año. Su gran 2016 quedaba en el olvido y tras caer en la primera ronda de Wimbledon su ranking cayó hasta el puesto 957. 

Pero este sábado Sloane Stephens le puso el “final feliz” a su mágico cuento de hadas en Flushing Meadows. La estadounidense, dueña de una historia de sufrimientos físicos y personales, levantó finalmente el trofeo tras una final sin equivalencias en la que aplastó a una disminuída Madison Keys -lució un fuerte vendaje a la altura del cuádriceps de su pierna derecha- por 6-3 y 6-0 en apenas una hora y un minuto de juego. 

Stephens siguió su preparación y tras su participación en Inglaterra comenzó un espectacular repunte llegó a las semifinales de Toronto y Cincinnati y volvió al top 100. Por eso, lo que pudiera hacer en el Abierto de Estados Unidos generaba mucha ilusión. Y así fue como dejó en el camino a connotadas rivales, entre ellas, a Venus Williams, en las semifinales. 

Lo mejor, sin duda, se registró una vez que terminó el partido con la emoción de Stephens, el abrazo de Keys (superada por la situación había llorado incluso durante el encuentro), la charla entre las dos amigas ya sentadas una al lado de la otra, la broma de Keys cuando amagó con “quitarle” el cheque de 3.700.000 dólares destinado a la campeona. 

La sorpresa enorme de Stephens por esa suma que nunca imaginó ganar cuando estuvo 11 meses fuera del circuito y a principio de agosto había caído al 957° lugar del ranking por culpa de una operación en un tobillo. 

Hoy, mostró un tenis casi perfecto para batir a su compatriota Madison Keys, también primeriza en esta instancia. Los nervios no le afectaron y se quedó con el partido por 6-3 y 6-0, en apenas una hora. Sus números también fueron perfectos, pues apenas cometió seis errores no forzados en todo el encuentro. 

Con su triunfo en Flushing Meadows, Stephens se instalará en el puesto 17 de la clasificación. 

Tras la primera final del torneo 100 por ciento estadounidense en el milenio sin la participación de al menos una de las hermanas Williams, sólo hubo espacio para Stephens, la cuarta tenista en la era Abierta que gana un Grand Slam sin estar preclasificada (está 83a en el ranking y desde mañana quedará 17a). 

Noticia con información de: www.clarin.com, www.latercera.com