Escocia ha dado un gran paso en beneficio de la salud de las mujeres, pues a partir de ahora, todas las estudiantes escocesas podrán contar con productos de higiene femenina gratis.

Esta iniciativa convierte al país, en la primera nación en adoptar una ley semejante, que asegura compresas y tampones a todas las jóvenes.

La iniciativa tiene como objetivo principal combatir la “pobreza del periodo” en un país donde una de cada dos chicas utiliza métodos poco higiénicos y más baratos que los tampones y compresas, como papel higiénico, calcetines o periódicos, según el Gobierno escocés.

Se beneficiarán todas las estudiantes de colegio, instituto, FP y universidades, unas 395.000 personas.

No hay excusas

“En un país tan rico como Escocia, es inaceptable que nadie lo pase mal por comprar productos higiénicos”, apunta la secretaria de Comunidades, Aileen Campbell, que ha anunciado esta medida justo al comienzo del nuevo curso.

“Subvencionando estos productos y poniéndolos en baños públicos junto a otros objetos cotidianos, como el papel higiénico o el jabón de manos, se los desvincula de la vergüenza que la mayoría de las chicas nos dicen que sienten”, apunta la portavoz de la ONG Plan UK, Lucy Russell.

“Nuestra inversión de 5,2 millones de libras (más de 5,7 millones de euros) permitirá a quienes los necesitan un acceso digno a estos productos esenciales”, añade.

ONG Plan International

Un 45% de las niñas en Escocia ha tenido que usar papel higiénico u otras alternativas durante la regla porque no podían comprar productos sanitarios mejores, según un informe publicado en marzo por la ONG Plan International.

En todo Reino Unido, una de cada 10 chicas se enfrenta al mismo problema, que ha crecido a la par que la pobreza y el uso de bancos de alimentos.

Un fabricante británico de productos de higiene femenina, Hey Girl, ha puesto en agosto anuncios en varios periódicos en los que invitaba a recortar parte para hacerte tu propia compresa, para concienciar sobre este problema.

“Ahora necesitamos que los gobiernos aborden la tercera parte de la ecuación tóxica que produce la pobreza del periodo: la falta de educación. Hay que invertir en enseñar a las niñas cómo funcionan sus cuerpos y qué es un periodo sano”, añade Russell.

En todo el mundo, 1,25 billones de mujeres no tienen acceso a un aseo durante la menstruación, según la ONG WaterAid. En muchos países donde la menstruación es considerada algo vergonzoso, las niñas dejan de ir a clase y acaban por abandonar la escuela.

Noticia con información de: www.huffingtonpost.es