La posible concesión del Gobierno de Reino Unido para que Irlanda del Norte comparta regulaciones clave con la Unión Europea (UE), entre ellas en materia de mercado único o unión aduanera, ha abierto la veda para que las principales a autoridades de Escocia y Londres reivindiquen también gestos similares de cara al Brexit.

La primera ministra británica, Theresa May, espera romper el punto muerto en las conversaciones  con una nueva oferta sobre los términos de divorcio en las reuniones que va a mantener con los líderes de la UE, aunque todavía no ha logrado avances en el tema de la frontera irlandesa, uno de los tres puntos que deben resolverse para cerrar un acuerdo global.

El borrador de Londres estipula que no haya divergencia entre las leyes relativas al mercado común y la unión aduanera entre Irlanda del Norte y el resto de la isla, según la cadena pública RTE. Fuentes del Gobierno de Irlanda citadas por la agencia Reuters han hablado de una «convergencia regulatoria» entre ambas partes.

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, ya ha advertido en Twitter de que, «si una parte de Reino Unido puede mantener convergencia regulatoria con la UE y permanecer en el mercado único», no existen «razones prácticas» por las que otras partes no puedan obtener también el mismo acuerdo. Sturgeon, no obstante, ha matizado que apoya esta posible concesión para Irlanda del Norte.

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