El estudio ‘Competitiveness and entrepreneurship rate in Europe during the economic recovery phase, 2012-2016’, desarrollado por investigadores de la UAH y tomando como base de datos el ‘Global Entrepreneurship Monitor’, expone que la tasa de emprendimiento en España es inferior a la media europea durante la recuperación económica.

A lo largo del periodo de 2012 a 2016 presentaba una tendencia decreciente, oscilando los valores del 5,7 al 5,2 respectivamente, pero en el último año ha experimentado grandes síntomas de recuperación, pasando de 5,2 emprendimientos por cada cien personas activas en el año 2016 a 6,2 emprendimientos en 2017, lo que supone un incremento del 18,3% anual. Sin embargo, por debajo de la media de la Unión Europea que se sitúa en 7,8.

Políticas

“Esta menor tasa de emprendimiento en España viene explicada por desarrollo de políticas centradas en el mantenimiento de la dotación de infraestructuras y el acceso a los recursos tecnológicos, lo que favorece empresas de mayor dimensión empresarial que la de los emprendedores. De igual manera, dentro de los emprendimientos de menor dimensión empresarial una de las causas es debida a factores culturales”, explica Fernando Crecente, uno de los autores del estudio y profesor de la UAH.

Otro aspecto importante es la disminución de la percepción de conocimientos financieros, mercantiles, etc, así como habilidades de gestión y negociación necesarias para poner en marcha una actividad empresarial. Por último, la propia consideración del emprendimiento como una buena salida profesional se perfila como otro elemento que incide en ese menor peso porcentual, considerándolo el 65% de la población activa como una buena opción laboral durante los años de mayor incidencia de crisis –2008 a 2011–.

Oportunidades

Sin embargo, en España destaca como la percepción de oportunidades para emprender en el corto plazo mejora. Se ha duplicado en apenas 5 años, pasando de un 13,9% a un 31,9% en 2017. A pesar de ello, el no poder controlar todos los aspectos asociados a emprender hace que muchos se planteen la opción pero acaben desistiendo.

Esta es otra de las principales causas por la que no llegan a aflorar emprendimiento reales, la falta de determinación ante la incertidumbre. Aun así, Crecente confirma que esta debilidad también se convierte en fortaleza ya que la tasa de abandono empresarial en España es de las más bajas dentro de las economías basadas en la innovación.

 

Noticia con información de: www.eleconomista.es