España ha dejado caer los eurobonos y un presupuesto propio de la zona euro de sus prioridades en la reforma de la eurozona que se está negociando y que tendrá en la cumbre de la Unión Europea de junio un momento decisivo.

El documento sobre la “Posición española sobre el fortalecimiento de la UEM” que la tarde de este lunes ha hecho público el ministerio de Economía es interesante por lo que dice, pero mucho más por las ausencias. No se citan los eurobonos ( fuentes del ministerio comentan que no son estrictamente necesarios) y más significativo incluso, tampoco se menciona el presupuesto del euro, unos de los caballos de batalla de los últimos meses del presidente francés Emmanuel Macron, y de la Comisión Europea, que se desgastan ante las resistencias alemanas. El nuevo gobierno de Berlín no ha dado señales, hasta el momento, de estar más abierto a estas propuestas.

Son ausencias llamativas si se comparan con las declaraciones del presidente español, Mariano Rajoy, en diciembre, cuando afirmaba contundente que “la posición española es bien conocida. Mi gobierno siempre ha defendido construir en el largo plazo una Unión fiscal con un presupuesto común (para la Eurozona)…y eurobonos…..No podemos quedarnos en ningún caso en medio camino”.

Los meses pasan y tal vez se comprueba que los obstáculos son mayores que los previstos, y en un ejercicio de realismo, se busca desatascar una discusión que parece tan en punto muerto que ni el empuje del presidente francés, Emmanuel Macron, consigue hacer avanzar. Fuentes del ministerio de Economía niegan que la ausencia de los dos temas en su propuesta suponga ninguna renuncia, pero al no aparecer en el papel donde España expone sus posiciones en la UEM sí que parece indicar, como mínimo, que ya forman parte de sus grandes prioridades.
En el documento se propone conseguir un Fondo de Garantía de Depósitos Europeo a varias velocidades. Es decir, que los países vayan incorporándose a esta garantía a medida que cumplan los requisitos exigidos., básicamente el saneamiento de sus sistemas bancarios. Es la fórmula propuesta para intentar tranquilizar los temores alemanes. El objetivo final, afirman fuentes de Economía, es dotarse de “un mecanismo práctico que asegure que en un plazo razonable, se de el mismo nivel de seguridad a todos los depositantes de la zona euro. Y no preocupa el temor a quedar rezagados. “Una vez tienes esto, todo el mundo se pone las pilas, afirman estas fuentes…no descartamos que el efecto de emulación permita que todos entremos a la vez.

El documento plantea una serie detallada de propuestas con un único común, desatascar. Revitalizar una discusión que ahora mismo ha quedado en un impasse preocupante.

Noticia con información de: La Vanguardia