Enrique Facelli, exdiplomático uruguayo en Londres, admitió este martes haber asesinado a su vecino Julian Aubrey, de 55 años, en el apartamento de éste, en el barrio de West Kensington, en octubre del año pasado. Fue sentenciado a cumplir la condena por homicidio en un hospital psiquiátrico “por tiempo indeterminado”.

Facelli, de 49 años, trabajaba en temas culturales y turísticos en la embajada uruguaya y tenía una “larga disputa” con Aubrey, quien era un reconocido activista por los derechos del colectivo LGBT. Ambos habían sido vecinos desde 1999.

Al principio, se llevaban bien. Eran amigos. Pero su relación se deterioró en 2015, según reseña un comunicado de prensa de la Policía londinense.

El fiscal del caso Tom Little dijo que en los últimos dos años hubo muchas acusaciones y contraacusaciones entre ellos. Algunas de las manejadas por el uruguayo decían que su víctima dejaba basura en las áreas comunes y heces en la escalera.

Tanto lo afectó eso que en este período se mudó durante nueve meses. El diario Daily Mail aseguró que llegó a pagar más de 100,000 libras en el alquiler de otra propiedad. Según informó la BBC, las peleas se intensificaron tanto que Facelli empezó a mostrar “signos extremos de paranoia”. Llegó a decir que su víctima había estudiado magia negra y era un “adorador del diablo” que lo quería matar.

Cuatro meses antes de cometer el asesinato, en julio del año pasado, el exdiplomático uruguayo irrumpió en la casa de Aubrey con un hacha. Luego de ese episodio fue internado en el hospital psiquiátrico de Saint Charles durante 28 días. El 8 de agosto volvió a su apartamento. Y cada vez que veía a Aubrey le decía “diablo”, según acusó en aquel momento el hombre finalmente asesinado.

Patrick Gibbs, abogado de la familia de la víctima, dijo que Facelli estaba tan asustado en ese entonces que una noche “se acostó con un cuchillo debajo de la almohada porque pensaba que el señor Aubrey iba a trepar por la ventana” para matarlo.

Además, el exdiplomático había comentado que su vecino estaba tratando de envenenarlo con soda cáustica y que era miembro de un culto satánico, publicó Newsandstar.co.uk.

Asesinato

El lunes 30 de octubre, a las 13:45, el exdiplomático cometió el crimen. La Policía informó que le dio 22 puñaladas a Aubrey, que estaba tirado en el suelo, en uno de los pasillos del apartamento.

Poco después, el exdiplomático uruguayo se acercó a dos obreros que reparaban el sistema de calefacción del edificio y les dijo: “Por favor, vengan a ver a mi vecino, su puerta está abierta y puedo ver sus pies en el suelo, creo que está muerto”, señala el sitio Murdermap.

Al instante, los obreros llamaron a la emergencia; minutos más tarde los médicos llegaron a la propiedad y corroboraron la muerte de Aubrey. El hombre estaba tendido en el piso, cubierto en cristales de soda cáustica.

La Policía corroboró que Facelli la había comprado en un supermercado Tesco de la zona tres días antes del homicidio. Fue arrestado en principio bajo sospecha pero poco después fue dejado en libertad mientras continuaban las investigaciones, ya que no habían elementos suficientes para culparlo.

Negación de cargos

El exdiplomático uruguayo negó una y otra vez haber cometido el asesinato. Pero el caso, que fue recogido por medios de Gran Bretaña y Estados Unidos como The New York Times, comenzó a resolverse el 28 de febrero.

Tras varias averiguaciones de la Policía, que incluyeron pruebas forenses, Facelli fue arrestado de nuevo por sospecha de asesinato.

“A pesar de que originalmente alegaba no haber estado involucrado en la muerte, los exámenes forenses nos ayudaron a demostrar que él había estado mintiendo sobre esto y que era obvio cómo había intentado cubrir sus huellas”, comentó Jon Meager, del Comando de Homicidios y Delitos Graves de la Policía de Londres, quien lideró la investigación.

Allí se corroboró que el acusado sufría de esquizofrenia paranoide en el momento del asesinato. Se trata de una afección que se caracteriza por tener “sentimientos de persecución, delirio de grandeza y alucinaciones auditivas”, indica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

La prueba irrefutable que encontraron los policías fue el reloj de Facelli, que estaba en el mismo lugar del incidente: en su malla había rastros de sangre de Aubrey.

El informe de la Policía británica concluye que hubo factores que contribuyeron al deterioro en la relación entre ambos, “lo que desafortunadamente resultó en que Aubrey perdiera su vida”.