Tras cambiar de bando en la guerra civil, abandonar a sus aliados hutíes respaldados por Irán, y pasarse a la coalición liderada por Arabia Saudita, el veterano expresidente de Yemen Ali Abdullah Saleh murió en un tiroteo el lunes.

Él fue martirizado en defensa de la república”, dijo Faiqa al-Sayyid, un líder del Congreso General del Pueblo, culpando a los rebeles hutíes por la muerte de Saleh al sur de Saná, la capital yemení.

Fuentes de la milicia hutí dijeron que sus combatientes detuvieron el vehículo blindado de Saleh con un proyectil RPG a las afueras de la capital Saná y después le dispararon. Fuentes en el partido del expresidente confirmaron su muerte en un ataque contra su convoy.

Imágenes no verificadas de su cuerpo ensangrentado siendo transportado en una manta circularon por las redes sociales pocos días después de romper su alianza con los hutíes, tras casi tres años en los que combatieron juntos a la coalición liderada por Arabia Saudita que intervino en Yemen para intentar reinstaurar al gobierno internacionalmente reconocido.

Saleh, de 75 años, gobernó Yemen por más de tres décadas antes de que fuera depuesto bajo presión popular y política en 2012, pero continuó ejerciendo el poder tras bambalinas, formando una alianza con los hutíes respaldados por Irán.

Su muerte ocurre dos días después que la alianza aparentemente se desintegró. El sábado, Saleh censuró a la milicia hutí y sugirió restaurar vínculos con Arabia Saudita.

En un discurso televisado el lunes en el que no hizo mención a la muerte de Saleh, el líder hutí Abdul Malik al-Houthi felicitó al pueblo yemení por lo que describió como una victoria frente a una “conspiración traidora” instigada por sus enemigos árabes del Golfo Pérsico.

Saleh, de 75 años, había dicho en un discurso el sábado que estaba listo para una “nueva página” en las relaciones con la coalición y llamó “milicia golpista” a los hutíes, que lo acusaron de traición.

Las fuerzas de Hadi, que tratan de aprovechar el colapso de la alianza, dijeron que van a avanzar a Saná, pero incluso sin las tropas a favor de Saleh, los hutíes son una fuerza poderosa y no estaba claro cuán debilitados se verían. En el último año, los rebeldes habían debilitado sistemáticamente a Saleh, atrayendo a sus comandantes militares y fortaleciendo sus filas.

La cuestión ahora es si los grupos leales a Saleh, incluso las tribus que lo apoyaron, pueden unirse para combatir a los hutíes tras la muerte del expresidente.

 

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