Una familia en Londres ha sido amenazada con el desalojo debido a que sus vecinos se quejaron por el llanto de su hijo pequeño.
Attila e Ildiko Würth, que tienen una niña de 15 meses y un hijo de tres, contaron a la BBC que recibieron una advertencia de los administradores de la finca: si el ruido de la bebé y otros como golpes, pisotones y pisadas fuertes no cesan, les darían “dos semanas para desocupar” la vivienda.
Los Würth sostienen que los llantos de su hija no son excesivos y que son tan considerados con sus vecinos que ni siquiera tienen un equipo estéreo o un televisor para no molestar.

Para esta pareja, se trata de una “horrible discriminación” hacia las familias con niños que alquilan. La empresa, por su parte, alega que los vecinos se han quejado del llanto del bebé “a diario” y sostiene que los demás inquilinos tienen derecho al silencio. Según los administradores, los vecinos sufren el ruido de los niños y “otras molestias” por parte de esta familia. Muchos otros medios británicos recogen la noticia e incluso The Telegraph ha abierto una encuesta sobre si se puede desahuciar o no a una familia por el llanto de un niño.

La familia Würth vive en el ático de una casa remodelada en Hammersmith, un barrio de unos 165.000 habitantes en el oeste de Londres. Es una zona tranquila, a unos 20 minutos del centro de la ciudad, con muchos senderos, paseos y jardines y localizada junto al río Támesis, navegable. La pareja sufrió un shock al recibir el correo electrónico de la propiedad, en el que se detallaba que se había recibido una queja que indicaba que a las cinco y media mañana de esa mañana un bebé estaba llorando y pateando y que luego el ruido comenzó otra vez a las 06.45 horas, lo que despertó a otro de los inquilinos.

Noticia con información de: El País