Hoy en día es una realidad que el uso de las nuevas tecnologías se han convertido en aliadas para la mejora y normalización de la vida de las personas con discapacidad, así como en su acceso al empleo.

Al respecto, un estudio de la Fundación Adecco, asegura que el 64% de las personas con discapacidad en España puede trabajar gracias a las soluciones digitales y de base innovadora.

Se trata de 12 puntos porcentuales más que hace apenas cuatro años, cuando esta cifra rondaba el 52%. No en vano, este auge guarda estrecha relación con el hecho de que, en 2017, la contratación de personas con discapacidad anotara el mejor registro de toda la serie histórica, con nada menos que 110.068 contratos.

El desarrollo de la tecnología convencional (móviles, tablets, apps, etc) y la irrupción de adaptaciones tecnológicas (ratones y teclados virtuales, impresoras braille, entre otros muchos) han permitido recuperar el talento de personas con discapacidad que, hasta el momento, permanecían excluidas del mercado laboral.

No obstante, a pesar de este espectacular avance, el ámbito de la discapacidad sigue siendo un gran desconocido para el sector tecnológico. El reto es acercar ambos mundos, dando a la tecnología una dimensión más social, mediante el diseño de nuevas herramientas que permitan seguir avanzando hacia la plena igualdad y normalización.

Y es que, apostar por la tecnología inclusiva no es sólo positivo para los beneficiarios, sino también para las empresas, que incrementan su diversidad y competitividad, al poder atraer a un mayor número de profesionales. La tecnología se convierte, así, en fuente de captación del talento.

Noticia con información de: www.ticbeat.com