Ahmed Hassan, de 18 años, fue acusado por Scotland Yard por el atentado fallido del viernes pasado en el metro de Londres, en el que resultaron heridas 30 personas. 

El joven sería el culpable de dejar un explosivo de fabricación casera en una bolsa de la cadena de supermercados Lidl. Su poca pericia a la hora de fabricar el explosivo evitó una tragedia pues el artefacto no explotó como lo tenía planeado.

Entre los heridos, algunos sufrieron quemaduras y otros se cortaron o resultaron lesionados en la aglomeración de gente que se formó corriendo en la estación de Parsons Green en los momentos de pánico.  El mundo se conmocionó ante el suceso, sobre todo tras el terror de un incidente similar en el concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena, en mayo pasado. Los ciudadanos de Londres se mantienen a la expectativa.

Hassan declaró este viernes en los tribunales acusado de intento de atentado terrorista en Londres. Fue detenido el sábado por la tarde en Dover (condado de Kent). El gobierno británico elevó la alerta antiterrorista al máximo nivel tras el ataque e informó que hubo otros tres detenidos que permanecen arrestados. Se trata de tres hombres de 17, 25 y 30 años. Dos, de 21 y 48 años, fueron liberados. El Estado Islámico (EI) se atribuyó el ataque.

De acuerdo con los primeros reportes compartidos esta semana solo se había identificado a uno de los implicados, un joven de 21 años, de nombre Yahyah Farrokh, que fue detenido también el sábado pero en Hounslow.

Si los datos concuerdan, el joven de 18 años Ahmed Hassan sería un refugiado iraquí.  “La investigación está progresando muy rápidamente”, declaraba hace algunos días, a El Mundo, el jefe de la unidad antiterrorista de Scotland Yard, Dean Haydon.

Este 21 de septiembre de celebró el Día Internacional de la Paz y los británicos esperan medidas más fuertes para frenar la ola de atentados terroristas y poder sentirse seguros en su nación.

(Noticia con información de AFP y lavanguardia.com)