Al menos tres personas han fallecido a causa de los estragos del huracán Ophelia en Irlanda.

Este lunes 16 de octubre, la cadena de televisión pública irlandesa RTE, informó que dos mujeres, de 50 y 70 años, murieron en la localidad de Waterford, en el sureste de la isla y un hombre, de 30 años, también ha perdido la vida mientras trataba de mover ramas caídas en Co Tipperary, en el centro del país. Además, unos 360,000 hogares y comercios de la república se han quedado sin suministro eléctrico por el efecto de la tormenta.

El Gobierno ha decretado el cierre de colegios y guarderías, y ha restringido otros servicios públicos, como los juzgados y los dispensarios médicos. En Irlanda del Norte, en Reino Unido, también están clausuradas las escuelas y los tribunales han cesado su actividad este mediodía. Los servicios meteorológicos prevén que la tormenta afecte al norte de Inglaterra, Gales y zonas de Escocia.

Las autoridades del aeropuerto de Dublín han indicado que unos 130 vuelos serán suspendidos. Aerolíneas como Ryanair, Aer Lingus, British Airways o Air France ya han anunciado la cancelación de algunas rutas.

La oficina meteorológica irlandesa, Met Eirann, ha puesto a toda la república en estado de alerta roja, mientras que los servicios de Reino Unido han establecido la alerta naranja en Irlanda del Norte. El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, ha recomendado a los ciudadanos a través de Twitter que “no salgan hasta que pase”. “Es una tormenta muy peligrosa. La última vez que hubo una de esta gravedad se perdieron 11 vidas”, ha señalado.

Este fenómeno meteorológico, procedente de las islas Azores, en Portugal, llegó a ser un huracán de categoría 3, pero su potencia ha ido menguando a medida que se aproximaba a Irlanda, y en estos momentos se considera una tormenta postropical, aunque continúa siendo peligrosa.

Noticia con información de: elpais.com