Tras los resultados del referéndum sobre el aborto en Irlanda, Liam Herrick, director ejecutivo del Consejo Irlandés de Libertades Civiles (ICCL por sus siglas en inglés) y antiguo asesor del presidente del país, Michael D. Higgins, habla sobre la campaña de los comicios realizados el pasado 25 de mayo.

“Es un día histórico para Irlanda”, señaló el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, el viernes pasado ante el público en el castillo de Dublín. El 66,4 % de los votantes en ese país decidió revocar la octava enmienda de la Constitución irlandesa, una de las más restrictivas leyes de aborto de Europa. Con esa enmienda constitucional, se permitía el aborto sólo en casos de embarazos que ponían en peligro la vida de la madre. Las penas de cárcel iban hasta los 14 años.

Luego de que se diera a conocer el resultado de las elecciones, hubo lágrimas y gritos de júbilo entre la muchedumbre en el castillo de Dublín. Otros dejaron flores en el mural de Savita Halappanavar, una joven a quien le fue negado un aborto y falleció de septicemia en 2012. Halappanavar se convirtió en un símbolo de la lucha por la derogación de la octava enmienda.

Una vez que la emoción del fin de semana hubiera pasado, Varadkar anunció que su gobierno presentará en unas semanas el proyecto de ley que legaliza el aborto. El gobierno pretende que el aborto sea libre durante las primeras 12 semanas del embarazo y que, en casos de anormalidad fetal mortal, o de peligro para la madre, el plazo se extienda hasta las 24 semanas.

Al respecto, Liam Herrick, el director ejecutivo del Consejo Irlandés de Libertades Civiles (ICCL por sus siglas en inglés), dio a conocer los detalles de la campaña que precedió el voto, lo que pasará después, y el efecto posible en Irlanda del Norte, donde el aborto está todavía prohibido.

El gobierno ha asegurado que presentará el proyecto de ley ante el Parlamento lo antes posible y que espera concluir el proceso parlamentario antes del fin de año.

“Es un resultado fantástico en Irlanda. Podría considerarse como más significativo que el referendo del matrimonio igualitario en 2015. De muchas formas, esta es la última disposición constitucional que se asocia con la costumbre cultural precedente, que obviamente era dominada por la Iglesia católica”, explicó.

Por otro lado, sostuvo que la campaña a favor de la enmienda empezó muchos años antes de que lanzaran la campaña política del referéndum. “Insertaron la octava enmienda de la Constitución en 1983, producto de una campaña política dirigida por un pequeño y comprometido grupo de activistas provida, que tenían mucha influencia sobre los dos partidos políticos principales en esta época”.

A su vez sostuvo que “siempre ha habido resistencia contra la octava enmienda de parte de grupos de derechos humanos, grupos de libertades civiles y organizaciones feministas. Pero creo que, en la fase más reciente, ha habido un movimiento político comunitario dirigido por mujeres jóvenes que propone un referéndum desde 2012. La muerte de la mujer india Savita Halappanavar hizo un énfasis político que condujo a un giro hacia el referendo”.

Noticia con información de: www.elespectador.com