Ali Banat, el millonario australiano que donó toda su fortuna, falleció de cáncer a dos años después de que se le fuera diagnosticada la enfermedad.

Fue en 2015 que el millonario musulmán fue diagnosticado con cáncer, un diagnóstico que utilizó como catalizador para utilizar su riqueza para representar un cambio positivo.

El joven de Sydney pasó los últimos años recaudando fondos para los musulmanes desfavorecidos de todo el mundo, a la vez que luchaba contra su enfermedad terminal.

Ali Banat había vivido una vida de lujo, sin ningún tipo de privación, pero cuando se le fue diagnosticada la enfermedad entendió que sus objetivos en la vida estaban equivocados y cambió radicalmente su forma de actuar.

De hecho, el joven llegó a definir su enfermedad como “un regalo”. “Es un regalo porque Allah me ha dado la oportunidad de cambiar”.Cuando le dieron su diagnóstico, Banat vendió inmediatamente su negocio y viajó a Togo, África.

Benat utilizó parte de ese dinero para construir una Masjid (un lugar de culto religioso), así como una escuela para niños locales.

El joven creó el proyecto, Musulmanes Alrededor del Mundo (MATW) que propone una nueva aldea para albergar a 200 viudas y que creará un mini centro médico y una serie de negocios destinados a apoyar a la comunidad local.

Todos los fondos restantes se repartirán en tres proyectos destinados a crear soluciones sostenibles para el empobrecimiento, informó The Independent.

Noticia con información de: www.razon.com.mx