Después de los dos sismos registrados en México, el 7 y el 19 de septiembre, la tierra no ha dejado de temblar: el Servicio Sismológico Nacional contabiliza cerca de 4.400 réplicas, la mayoría leves, las autoridades han anunciado que van alrededor de 320 fallecidos.

Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, informó a través de Twitter que aumentó a 320 el número de muertos por el terremoto del 19 de septiembre, que provocó el colapso de 45 inmuebles en la Ciudad de México.

De esa cifra, 182 murieron en la Ciudad de México. Además, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca.

El Servicio Sismológico Nacional reporta hasta el momento 39 réplicas del sismo del 19 de septiembre.

El terremoto de 8,2 que se registró hace dos semanas frente a las costas del sureño estado de Chiapas, el más fuerte en un siglo en México, es el que más réplicas ha tenido, con cerca de 4.340 hasta la mañana del domingo y más de 100 muertos.

El temblor del 7,1 del 19 de septiembre, que causó sobre todo daños en Ciudad de México y en estados del centro del país como Puebla y Morelos, ha tenido 39 réplicas y ha causado 307 víctimas fatales.

Este domingo se registró un temblor moderado de magnitud de 5,8 con epicentro 122 kilómetros al suroeste de Tonalá, en el estado de Chiapas, que fue otra réplica del terremoto de hace dos semanas.

Las imágenes en las calles son desoladoras: rescatistas voluntarios que abandonan las tareas vencidos por el agotamiento, ciudadanos que acercan alimentos calientes y ropa nueva para reconfortar a los socorristas, perros que meten sus hocicos donde pueden para traer buenas noticias y otros que caen agotados y necesitan suero para ser reanimados.

Pero aunque mínima, persiste la esperanza de encontrar a personas vivas más allá de las 72 horas de sobrevivencia que los expertos dan a una persona atrapada entre escombros, aunque en el sismo de 8,1 de 1985, que dejó más de 10.000 muertos en Ciudad de México , la resistencia humana rompió expectativas.

Vinimos a salvar vidas. Hay que tener fe y pensar que a lo mejor las personas tenían algún lugar donde podían seguir recibiendo aire y así poder sobrevivir. Sabemos dónde está la gente, dónde tenían que estar, y allí estamos trabajando“, dijo Karin Kvitca, rescatista israelí de 29 años.

Noticia con información de: www.yucatan.com.mx, www.noticieros.televisa.com, www.lanacion.com.ar