Después de 43 años de estar en España, la empresa juguetera Lego tomó la decisión de abrir tiendas propias en la nación ibérica. Las dos primeras estarán en la comunidad de Madrid, en los centros comerciales La Vaguada (Madrid), que abrirá el miércoles 22 de noviembre, y Parquesur (Leganés), a mediados de diciembre.
Estos dos establecimientos son el primer paso de una estrategia cuya finalidad, en el plazo de tres o cuatro años, es tener al menos un local en las principales ciudades de España y Portugal.

Lego tiene unas 320 tiendas en 24 países, sobre todo en EEUU. La filial de Lego en España, abierta hace 43 años, ha esperado a que se dieran las circunstancias adecuadas para inaugurar su primer local. “Era el momento, porque el mercado del juguete se está recuperando después de la crisis. Lleva cuatro años al alza y aún hay potencial, porque no ha llegado al nivel precrisis. Y además, porque Lego lleva 11 años de crecimiento en España”, ha explicado César Ridruejo, responsable de Lego en España. En 2016, la filial española de Lego facturó 63,6 millones de euros, un 13,1% más que el año anterior, según las cuentas depositadas en el registro mercantil.

Los resultados, aunque modestos, se distancian de los de la marca a nivel global, que ha sufrido este año un retroceso de ventas en el primer semestre del 5%, lo que ha llevado a la firma danesa a acometer una remodelación para aligerarse y ganar agilidad. “Lego es una organización compleja, ahora quiere ser más simple y sencilla para tomar decisiones más rápidas”. En esa búsqueda de agilidad, Lego decidió prescindir del 8% de la plantilla a nivel global. En algo afectará a España, según Ridruejo, aunque la filial solo cuenta con 26 empleados en España.

En cualquier caso, la estrategia de Lego en España es de crecimiento. Según explica Ridruejo, la idea es abrir una tienda en cada una de las “ciudades importantes” de España y Portugal hasta completar una cartera de entre 12 y 15 en los próximos tres o cuatro años. Por el momento, las dos tiendas están situadas en centros comerciales, pero no hay una idea prefijada de dónde se situarán las demás.

Ridruejo ha restado importancia a la posibilidad de que la red de tiendas propias reste mercado a las grandes superficies y jugueterías, que han sido los distribuidores tradicionales de Lego. “La experiencia que tenemos es que las tiendas aportan conocimiento y penetración de la marca y eso supone mayores ventas para todos”, ha explicado, sin cifras del posible impacto en las ventas.

Noticia con información de: El País