El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, propuso a la Asamblea Nacional (AN) un proyecto de ley reformatoria a la Ley de Comunicación e Información, vigente en el país desde el año 2013, y una de las más criticadas por los medios corporativos de Ecuador, por considerarla una Ley Mordaza.

Al respecto, el secretario de Comunicación, Andrés Michelena, y la presidenta de la Asamblea Nacional Elizabeth Cabezas, llegaron con el anuncio, con el que para algunas personas se pretende un cambio radical a la Ley de Comunicación, empezando por eliminar la Superintendencia de Comunicación, que regulaba contenidos, y sancionaba administrativamente en caso de rectificaciones y abusos.

Se mantendrían cuestiones de la ley, como la repartición equitativa de frecuencias, y el fortalecimiento del trabajo periodístico.

Los correístas dicen que se trata de un mandato popular creado en la Constitución, y ratificado en Consulta Popular.

En el gremio periodístico hay posturas distintas, principalmente sobre las regulaciones al oficio.

En las reformas se contempla incluir artículos de las relatorías especializadas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), al que Ecuador se ha suscrito.

Esta polémica legislación, que entró en vigencia el año 2013, tiene al menos 5 intentos de reformatoria, siendo la más contundente, esta última, por venir directamente del presidente de la República, por lo que se espera un trámite expedito.

Como antecedente de esta ley, está la llamada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte) implementada en Venezuela por el fallecido presidente Hugo Chávez Frías como manera de controlar la información y limitar el uso del espectro radioeléctrico en ese país. La ley en Venezuela se mantiene activa y desde el 2007 el gobierno chavista quitó al concesión de transmitir al canal privado más viejo de Venezuela, Radio Caracas Televisión (Rctv), por considerar que “conspiraba” contra los intereses de la nación.

La acción de Moreno busca tumbar lo impuesto en el gobierno de Rafael Correa, un simpatizante de las políticas “socialistas” que manejaba Hugo Chávez y que heredó Nicolás Maduro Moros.