El piloto británico Lewis Hamilton, ganó el título de pilotos de la temporada 2017 de la Formula 1, a pesar de ubicarse en el noveno lugar en el GP de México.

El piloto de Mercedes no aguantó las lágrimas tras una consagración dramática en México. Lewis Hamilton sufrió más de la cuenta en el Gran Premio de México, ya que en la primera vuelta sufrió un roce con la Ferrari de Sebastian Vettel que generó el pinchazo de su neumático trasero derecho y tuvo que a ir a boxes para repararlo.

El GP tuvo un inicio y cierre lleno de emoción, con Hamilton como protagonista, ya que con su noveno lugar se convirtió en el campeón de la temporada 2017.

Con el primer lugar en la bolsa desde las primeras vueltas a favor de Max Verstappen, la atención del público se centró en el duelo de los equipos de Hamilton y Vettel. Tras el abandono de Daniel Ricciardo, el británico empezó su estrategia ya no para ganar, sino para sumar puntos; lo mismo que el alemán, que debía acabar en primero o segundo para alargar la definición del campeonato.

Una vez terminada la competencia en el circuito “Hermanos Rodríguez” de México, Hamilton se sacó el buzo antiflama y festejó junto a todo el equipo Mercedes en el box. Pero también tuvo un momento de soledad, donde el piloto británico no pudo contener las lágrimas tras una definición de campeonato que lo tuvo en vilo hasta la bandera a cuadros.

Este llanto también tiene una razón: el británico afirmó que fue el título que más le costó ganar dentro de su exitosa trayectoria en la Fórmula 1. “Sí, creo que este ha sido el campeonato más difícil. Todos han sido diferentes a su manera. 2008 fue difícil, 2007 también lo fue. Los siguientes años han sido diferentes”, explicó.

Envuelto en una gran emoción, Hamilton agregó:Este año lideré el equipo, realmente lo llevé, lo motivé y lo dirigí exactamente a donde quería que fuera el desarrollo junto a un gran compañero, luchando contra un equipo como lo es Ferrari. Había dos campeones mundiales en ese equipo, así que estoy de acuerdo con Toto Wolff; a todos nos encantó ese desafío. Cuando vas a la fábrica ves que la gente sigue hasta las ocho de la noche, a veces más tarde, es como si dijeran ‘tengo un campeonato que ganar’ y eso no ha sido nada fácil”.

 

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