Un hombre de origen libanés lleva 44 días viviendo en un aeropuerto de Ecuador tras haber perdido su pasaporte. Las autoridades ecuatorianas tomaron acciones esta semana y están coordinando con el consulado del Líbano en Colombia para tramitar un pasaporte que le permita volver a su país.

El ciudadano en cuestión, Nisam Hussein Shalak lleva 44 días viviendo en una sala de embarque del aeropuerto José Joaquín de Olmedo de la ciudad de Guayaquil, después de no ser admitido desde el 30 de abril por el departamento de migración. Shalak, de 52 años, fue devuelto a Ecuador pues declara que perdió su pasaporte en España. No habla español y su caso se hizo público el lunes.

De acuerdo a información de la cancillería ecuatoriana: “es un caso de inadmisión porque no tiene documentos y es potestad del Ministerio del Interior el control de las fronteras y definir quién entra y quién no a territorio nacional”. El ciudadano libanés no ha pedido asilo, ni protección y sigue a la espera de la emisión de su pasaporte desde el consulado del Líbano en Colombia pues en el consulado del Líbano en Ecuador no se emiten pasaportes.

Este miércoles el gobernador de la provincia del Guayas, José Francisco Cevallos, indicó a través de un comunicado que junto a la Coordinación Zonal del Ministerio de Relaciones Exteriores “gestionan las acciones necesarias a fin de que el ciudadano libanés Nisam Shalak pueda retornar al país”. Según Cevallos se han logrado los acercamientos con la embajada del Líbano en Colombia para que emitan el documento de viaje necesario para el viaje de retorno de Shalak. Además informó que el cónsul del Líbano en Quito le indicó que ya se tomaron las huellas digitales del ciudadano “para emitir el salvoconducto a la brevedad posible y no se violenten sus derechos”.

Personal de la Defensoría del Pueblo acudió el martes a la terminal aérea para comprobar el estado de salud de Shalak y las condiciones en las que se encuentra. La Defensoría informó que el ciudadano libanés visitó Guayaquil hace dos meses y de regreso a su país cumplió con dos escalas, la primera en Lima, Perú y la segunda en Barcelona, España. Se quedó en el aeropuerto de Barcelona durante 10 días y en el de Lima otros 11 hasta que fue devuelto a Guayaquil donde improvisó una cama en los asientos de la sala de embarque Internacional, se alimenta canjeando los cupones que ocasionalmente le entrega la aerolínea que lo transportó y se baña en otro lugar dentro de la misma terminal.

Noticia con información de: cnnespanol.cnn.com