A pesar de ser una de las ciudades más contaminadas de Europa, Londres recién acaba lograr un importante avance. Este martes la capital  británica estrenó los primeros modelos eléctricos de los emblemáticos black cabs, empezando así a reemplazar los viejos taxis diésel.
La empresa que diseña y fabrica los míticos taxis negros desde 1899 –que este año se ha cambiado el nombre de The London Taxi Company a The London Electric Vehicle Company– espera que en 2021 cerca de la mitad de la flota actual sean eléctricos. Este cambio se produce dos semanas después de que arrancase un proyecto piloto para que los populares autobuses londinenses usen combustible hecho a partir de los posos del café.

El nuevo modelo del black cab emite alrededor de un 90% menos de dióxido de carbono que los antiguos modelos y sus emisiones de óxido nitroso son casi nulas, cumpliendo así con las estrictas regulaciones de emisiones requeridas para todos los taxis nuevos de Londres a partir de 2018. En 35 minutos, los vehículos recargan la batería necesaria para circular 130 kilómetros y están equipados con un motor de gasolina de 1,5 litros para poder recorrer los viajes más largos.

Los nuevos modelos conjugan la tradición y la innovación. Mantienen gran parte de su diseño característico, pero son más modernos: tienen Wi-Fi, cargadores USB, un enchufe y un lector de tarjetas de crédito sin contacto en la parte trasera. Además, cuentan con espacio para un sexto ocupante. Los nuevos vehículos tienen también un plus para los turistas: gracias a un techo transparente los pasajeros pueden contemplar el paisaje urbano.

Su silencio parece haber cautivado ya a pasajeros y conductores. “La calidad es increíble. A los clientes les va a encantar. Es tan suave y silencioso”, expresó con alegría a la agencia AFP Peter Powel, de 61 años, taxista desde hace 22, que lleva dos meses probando los nuevos taxis. Theo Leggett, periodista de la BBC, describió su experiencia en uno de los taxis como “susurrantemente silenciosa”. 

Sin embargo, muchos taxistas se muestran preocupados por los pocos puntos de recarga de batería que hay en la capital. “Nos hablan constantemente de tecnología e innovación pero ni siquiera son capaces de poner puntos de recarga en la calle”, protestó Steve McNamara, portavoz de la Asociación de taxistas. El Alcalde de Londres, Sadiq Khan, asegura que se está trabajando en la construcción de más de 130 puntos de recarga. Algunos taxistas se mostraron escépticos con respecto a la duración de la batería, y otros, alarmados por el incremento del precio del vehículo.

A pesar de que el nuevo taxi TX eCity cuesta 10,000 libras más (unos 11,000 euros) que los antiguos diésel TX4s , los fabricantes calculan que los taxistas ahorrarán 100 libras (113 euros) a la semana en combustible.

Los taxis eléctricos no se detienen en Londres. La compañía planea echar a rodar 225 vehículos en Ámsterdam para transportar a personas mayores y discapacitados. Poco a poco Europa circula hacia un futuro más verde.

Noticia con información de: elpais.com