Apenas dos semanas después del colapso de la constructora Carillion, Capita, otra británica que trabaja para el Gobierno de Reino Unido, desata las alarmas con un desplome en bolsa de hasta el 40%. Esta caída, la mayor desde febrero de 1994, se ha llevado por delante 800 millones de libras (909 millones de euros) de capitalización de la firma de outsourcing.

Las bolsas europeas protagonizaban unas recuperación parcial el miércoles tras las caídas de la sesión previa al tiempo que los inversores contemplaban resultados mixtos en algunas de las empresas industriales más grandes de la región.

Las acciones de la británica Capita caían un 35 por ciento después de que la compañía lanzase un “profit warning”, anunciase una ampliación de capital y suspendiese su dividendo.

El índice paneuropeo STOXX 600 subía un 0,2 por ciento a las 0830 GMT, en línea con las bolsas de la eurozona. El británico FTSE 100 abrió a la baja, mientras que otros indicadores de referencia de países parecía que acabarían el mes en positivo.

Ericsson se desplomaba un 8,5 por ciento después de que el fabricante de equipos de telecomunicaciones comunicase unas pérdidas mayores de lo esperado, y dijera que el mercado chino continuaría cayendo.

Electrolux lideraba las subidas europeas, ganando un 5,3 por ciento después de anunciar una subida mayor de la esperada en sus beneficios del cuarto trimestre.

Las acciones del fabricante de camiones Volvo subían un 4,4 por ciento tras un boom en sus pedidos que elevó sus previsiones.

Pero el caso más preocupante era, Capita, tras varias advertencias durante el año pasado, la compañía, que trabaja para los ministerios de Empleo y Justicia, el Ejército, así como para el plan de pensiones de docentes públicos, ha anunciado un profit warning, así como su intención de suspender el dividendo y ampliar capital para recaudar 700 millones de libras.

La empresa, que también ofrece servicios de atención al cliente para firmas como O2 -un contrato de diez años firmado en 2013 por valor de 1.200 millones de libras-, espera para este año un beneficio de entre 270 y 300 millones de libras, una cifra que dista de los 400 millones que esperaban los expertos.

El presidente de Capita, Jon Lewis, ha explicado que Capita “es demasiado compleja, está impulsada por un enfoque a corto plazo y carece de disciplina operativa y flexibilidad financiera”. El directivo, que lleva en el cargo desde el 1 de diciembre, anunció “un cambio significativo para la próxima etapa de desarrollo de la compañía”.

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