El fin de semana, la primera ministra británica, Theresa May, dio varias declaraciones que llamaron la atención, una de ellas fue que reunirá a sus ministros tras el Consejo Europeo del 28 y 29 de junio para finar detalles de la iniciativa.

May, aseguró que convocará a sus ministros tras el Consejo Europeo que se realizará a finales de junio para, con ellos, concretar su propuesta de acuerdo del “brexit”. May se reunirá con sus colaboradores en su residencia oficial campestre de Chequers, a 70 kilómetros de Londres, según confirmó ella misma a la prensa durante la cumbre del G7 en Canadá.

A menos de un año de que Gran Bretaña finalmente abandone la Unión Europea, May todavía tiene por delante unas negociaciones duras para alcanzar acuerdos con sus pares de Bruselas, algunos de los cuales son de suma importancia, como el de las relaciones comerciales. No son pocos los que temen que Reino Unido finalmente abandone la Unión sin un acuerdo, lo que ha elevado la incertidumbre entre los inversionistas.

El pasado mayo, el ministro para la salida de la Unión Europea (UE), David Davis, anunció la publicación de un “libro blanco”, “el documento más importante editado sobre la UE desde el referéndum” de 2016, en el que presumiblemente se precisará la posición del Reino Unido para el acuerdo de “brexit” con Bruselas.

Si el Gobierno británico fracasara en diseñar un plan que evitara una frontera en Irlanda del Norte quedaría en el mismo espacio regulatorio que la República de Irlanda, con una alineación con la Unión Aduanera y partes del Mercado Único.

El Reino Unido considera que eso es una ruptura de su orden constitucional al establecerse una frontera en el mar de Irlanda que separe a Irlanda del Norte del resto del país. Por eso proponían que todo el Estado quedara alineado con la Unión Aduanera durante un tiempo limitado que esperaban que se extendiera hasta el 31 de diciembre de 2021, cuando Londres espera que haya ya un acuerdo comercial que haga innecesaria una frontera en Irlanda.

Bruselas no rechaza un acuerdo aduanero con el Reino Unido en el futuro, pero rechaza que ese pueda servir de sustituto a una propuesta, como la reflejada en el párrafo 49 del informe del 8 de diciembre. ¿Qué le falta? Primero que no puede ser limitado en el tiempo, esta es una condición en la que Bruselas insiste una y otra vez. No puede haber ninguna fecha porque la idea es que es un plan de contingencia que debe mantenerse incluso si no se encuentran otras soluciones.

Lo segundo que ocurre con el documento es que se limite a un acuerdo aduanero, y para evitar una frontera es necesario que haya una alineación regulatoria con el Mercado Único en bienes. Fuentes comunitarias explicaron que los negociadores británicos saben que deben continuar avanzando en esa dirección y que presentarán propuestas sobre una mayor alineación con la regulación del Mercado Único en las próximas rondas.

El negociador europeo se reunirá el lunes con David Davis con el que repasará la situación de las conversaciones. Es probable también que haya otra ronda de negociaciones antes del próximo Consejo Europeo que se celebrará los días 28 y 29 de junio.

 

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