La amenaza rusa y la perspectiva de que aumente el terrorismo del Estado Islámico (EI) en los próximos años, son el centro del nuevo plan de seguridad nacional presentado este miércoles por el Gobierno británico.

La estrategia, ha sido calificada por la primera ministra británica, Theresa May, como “una doctrina de fusión”. El plan pretende combinar recursos de todos los departamentos gubernamentales -servicios de inteligencia, diplomáticos, culturales o militares- para mejorar los sistemas de seguridad y derrotar a los enemigos del Reino Unido, según indica el documento.

En el prólogo del informe, la líder conservadora señala que el Ejecutivo empleará “todas las posibilidades a su alcance” a fin de combatir el aumento detectado en las amenazas a la seguridad nacional. La “premier” destaca que ciertos hechos concretos cometidos en este país el pasado año, como los “atroces” atentados terroristas perpetrados en Londres y Manchester (norte del país), han mostrado la necesidad de adoptar “medidas más duras”.

De igual manera cito May “el descarado y temerario acto de agresión cometido en las calles de Salisbury, un intento de asesinato empleando una arma química ilegal”, alusión al envenenamiento del exespía Serguéi Skripal y su hija Yulia con un gas nervioso. Ambos siguen es estado grave.

Tanto Londres como Estados Unidos y muchos países de la Unión Europea (UE) han culpado del ataque al Kremlin, que ha negado su implicación, al tiempo que el suceso ha desatado una grave crisis diplomática con Rusia.

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