Al menos 31 personas han muerto y más de 50 han resultado heridas en los incendios que afectan al centro y al norte de Portugal, según han confirmado este lunes fuentes de Protección Civil. 

Se trata del peor siniestro del año. Son más de 500 focos, hay carreteras y autopistas cortadas y varias aldeas han tenido que ser evacuadas por el peligro de las llamas que se expanden con temperaturas superiores a los 30 grados centígrados, una humedad inferior al 20% y unos fuertes vientos que llevan el drama de una parte a otra del país.  

De los 500 incendios a medianoche del domingo, el lunes continuaban en activos 108, en los que estaban trabajando más de 5.000 bomberos. “Todos los medios de que dispone el país están trabajando para la extinción”, ha declarado la directora de Protección Civil, Patrícia Gaspar, que no espera que la extinción de todos los fuegos ocurra antes del martes. Todo el centro y el norte del país está en alerta roja. 

Los incendios más graves del país, como está ocurriendo durante esta nefasta temporada, se agrupan en el centro, en las sierras que rodean a Coimbra (aproximadamente 134.000 habitantes), aunque la oleada de incendios se extiende por Valença, Sertã, Viana do Castelo, Braga, Viseu y Monção. Hasta 17 bomberos y seis civiles han sufrido quemaduras en diferentes accidentes durante las labores de extinción de los incendios, aunque ninguno de ellos tiene heridas de gravedad, según el informe de media tarde del domingo. 

Dos de las víctimas murieron en el municipio de Penacova, en el distrito de Coimbra. Una tercera falleció en el término municipal de Sertã, en el distrito de Castelo Branco, otros en Vouzela y en Oliveira do Hospital, también en el distrito de Coimbra. 

Incendios provocados 

El secretario de Estado de Administración Interna de Portugal informó a primera hora de la noche del domingo que la mayoría de los incendios habían sido provocados, ya que se han declarado en terrenos de pastoreo y justo un día antes de que se anunciase la llegada de la lluvia. 

En la vecina Galicia, las llamas lo están calcinando todo, especialmente el sur. Este fin de semana había más de un centenar de focos activos y, en parte gracias a la lluvia, ahora quedan unas decenas. Cuatro personas han fallecido carbonizadas en la Comunidad Autónoma española y los servicios de Emergencias y efectivos de la UME (Unidad Militar de Emergencias) continúan trabajando en las labores de extinción para evitar que las llamas se extiendan por núcleos urbanos como Vigo (casi 300.000 habitantes, la ciudad más poblada de Galicia). 

A medianoche, grupos de personas se habían refugiado en estaciones de servicio porque no podían continuar viajando con sus coches al encontrarse las carreteras cortadas. La policía les escoltó hasta estos improvisados refugios. 

Las hectáreas quemadas en todo el año ya se acercan a las 150.000, una cifra nunca alcanzada desde 2007. El domingo negro llega en una semana en que el Gobierno decidió ampliar hasta final de mes el programa de vigilancia de los montes y de alerta máxima. 

El viernes también se conoció la investigación sobre el incendio de junio en Pedrógão, en donde fallecieron 64 personas, todas en las primeras horas del siniestro. El informe concluye que los sistemas de comunicación fallaron en el inicio del fuego, que la investigación atribuye a un rayo como desencadenante. 

 Horas criticas 

En Portugal y Galicia viven horas críticas. Sólo en tierras gallegas hay ahora mismo (14:00) un centenar de incendios activos , de los cuales 17 afectan directamente a núcleos urbanos. El fuego ha dejado por el momento cuatro muertos en Galicia y 31 en el país vecino. 

Ya de por sí es complicado hacer frente a tal cantidad de incendios; pero si, además, se une a ellos un aliado en forma de huracán, la tarea se complica. Eso es lo que ha pasado en las últimas horas en Galicia, cuando los vientos del huracán Ophelia se han dejado notar. 

(Noticia con informaciòn de https://elpais.com, http://www.lavanguardia.com)