Stephen Hawking, uno de los científicos más importantes y conocidos de todos los tiempos, ha muerto en la madrugada del miércoles en su casa en Cambridge, Inglaterra, a los 76 años.

Hawking era conocido por su trabajo en física teórica, cosmología y mecánica cuántica, así como por ser una de las grandes voces del siglo XXI. Un hombre que siempre iba un paso por delante del resto, con sus famosas predicciones sobre el futuro de la humanidad, la vida extraterrestre, la inteligencia artificial y, sobre todo, todo ello con un gran sentido del humor.

Hawking fue diagnosticado con ALS en 1963 a la edad de 21 años. Entonces le dieron dos años de vida, sin embargo, y contra todo pronóstico, continúo con su labor convirtiéndose en uno de los científicos más importantes del S. XX y el S.XXI.

“Estamos profundamente entristecidos por el fallecimiento de nuestro padre hoy”, dicen sus tres hijos, Lucy, Robert y Tim, en un comunicado publicado a primera hora de la mañana del miércoles. “Era un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado sobrevivirá por muchos años. Su coraje y persistencia, con su brillo y humor, inspiraron a personas por todo el mundo. En una ocasión dijo: ‘El universo no sería gran cosa si no fuera hogar de la gente a la que amas’. Le echaremos de menos para siempre”.

Hawking pasará a la historia por su trabajo sobre los agujeros negros y por unificar las dos grandes teorías de la física del siglo XX, la de la relatividad y la de la mecánica cuántica. También por los populares títulos divulgativos de los que fue autor, entre ellos Breve historia del tiempo, del Big Bang a los agujeros negros, publicado en 1988 y convertido en el libro de ciencia más vendido de la historia.

A los 22 años le fue diagnosticada una esclerosis lateral amiotrófica, ELA, y los médicos le dieron solo dos años de vida. Pero vivió 54 años más. La enfermedad le dejó en una silla de ruedas e incapaz de hablar sin la ayuda de un sintetizador de voz. Redujo el control de su cuerpo a la flexión de un dedo y el movimiento de los ojos. Su apabullante intelecto, su intuición, su fuerza y su sentido del humor, combinados con una destructiva enfermedad, convirtieron a Hawking en símbolo de las infinitas posibilidades de la mente humana, y de su insaciable curiosidad.

Noticia con información de: gizmodo.com y El País