Ray Wilson, el lateral izquierdo que jugó en todos los seis partidos de Inglaterra en la conquista de la Copa Mundial en 1966, ha fallecido. Tenía 83 años.

Huddersfield anunció la muerte de Wilson el miércoles. El club del norte de Inglaterra informó que Wilson, quien jugó con el equipo durante casi toda su carrera, no dejó de acudir a los partidos pese a que fue diagnosticado con el mal de Alzheimer en 2004.

Con 32 años, Wilson fue el jugador más veterano en el once inglés que venció 4-2 a Alemania Occidental en una prórroga de la final escenificada en el estadio Wembley en julio de 1966.

El joven Wilson destacó desde que dio sus primeros pasos como aprendiz de futbolista. Pronto fue captado por un ojeador del Hudderfield Town, equipo en el que aterrizó como aprendiz. Entrenaba de día y trabajaba como ferroviario de noche. Una vida bastante alejada del glamur con el que viven los canteranos actuales. Debutó en el primer equipo a los 17 años jugando como centrocampista, posición en la que no resaltaban sus virtudes.

Colgó las botas a los 36 años y siguió su vida alejado del fútbol. En lugar de dar el salto a los banquillos o convertirse en agente o comentarista, Ray, el anteriormente conocido como Ramon, decidió incorporarse a la funeraria de su suegro, situada en Huddersfield. Ese fue el último empleo del campeón del mundo inglés con perfil más modesto. Un hombre que, a pesar de la enfermedad, nunca perdió la pasión de acudir cada domingo a ver a su equipo.

Wilson disputó 63 partidos con la selección entre 1960-68 antes que una lesión en la rodilla le obligó a poner fin a su carrera internacional.

Estamos conmocionados y tristes”, escribió la Asociación del Fútbol Inglés en Twitter.

Wilson vendió su medalla de campeón del Mundial en 2002. Le sobreviven su esposa Pat y sus hijos Russ y Neil.

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