La policía ha encarcelado a una mujer adicta a las drogas que, con cuchillo en mano, amenazó con matar a un cliente de un banco si no se le entregaban 30,000 £.

La fémina, identificada como Margaret Kaid, escribió sus demandas en una hoja de retiro, que deslizó al aterrado trabajador de Yorkshire Bank en Piccadilly Gardens (Londres).

Kaid, de 55 años de edad, que tenía el pelo de color rosa, olía a ‘vodka y sidra barata’ y llevaba un traje blanco tipo CSI durante el ataque, y luego sacó un cuchillo de 30 cm.

El empleado activó la alarma de pánico y Kaid se vio obligada a huir con las manos vacías.

Margaret también lanzó ataques armados terribles cerca de Santander y un Starbucks, que dejó al personal traumatizado.

Kaid fue condenada a seis años por los ataques durante una audiencia en el tribunal penal de Manchester.

El tribunal fue informado de que Kaid entró a Yorkshire Bank en Piccadilly Gardens alrededor de las 16:50 del viernes 26 de mayo, vistiendo un mono blanco como el utilizado en investigaciones de la escena del crimen. La mujer entró tambaleándose y los clientes creían que estaba borracha o drogada. Ella cogió una hoja de retiro y pasó una nota al cajero, quien fue inicialmente incapaz de leerlo.

El trabajador pulsó el botón de pánico y las pantallas de seguridad descendieron, entonces Kaid salió del banco con las manos vacías.

Sin embargo, el tribunal escuchó que luego entró en la calle del mercado para lanzar otra amenaza por dinero en efectivo. La policía acordonó el banco.

Todavía con el mono de trabajo, la mujer se enfrentó a un miembro del personal en un centro de servicio al cliente, detrás de una pantalla de protección. Ella colocó una gran mochila sobre la mesa y exigió al miembro del personal el contenido de una caja registradora.

El personal entregó 700 £ de fondos de emergencia utilizado por Santander en este tipo de incidentes. Cuatro días más tarde, el martes, 31 de mayo, Kaid estaba de nuevo en el centro de la ciudad, en orientación a un Starbucks cerca de la estación Victoria. Llevaba ropa normal en este ataque, según escuchó el tribunal.

Kaid entró en la tienda y se puso agresiva con un barista, diciéndole que se diera la vuelta, insultándolo y exigiendo abrir la caja. El trabajador explicó que no podía a menos que hubiera una compra, por lo que Kaid sacó un cuchillo.

Sin embargo, otro miembro del personal gritó a los clientes informándoles que había un robo a mano armada en curso. Cuando esto sucedió, Kaid trató de restar importancia a la situación diciendo que era una “broma” y afirmando que no había nadie en peligro. Luego se dio a la fuga con las manos vacías, pero la policía había sido llamada y ella fue detenida.

Noticia con información de: www.manchestereveningnews.co.uk