Por segunda ocasión, en menos de un año, un juez establece en Reino Unido el destino de un bebé. En 2017, el caso del pequeño Charlie Gard conmocionó a británicos y todo el mundo. Hoy se trata de Isaiah Haastrup, bebé de 11 meses que deberá ser desconectado del respirador artificial que lo mantiene con vida.

El juez MacDonald determinó que no es “del mejor interés” del niño dejarlo conectado a las máquinas de ventilación artificial que le permiten sobrevivir. Pese a la negativa de los padres del pequeño, su postura coincide con la de los médicos que recurrieron a la Justicia.

Takeska Thomas y Lanre Haastrup, padres del menor, se oponen a la medida e invocan la continuación de terapias paliativas “de apoyo a la vida”. El pequeño tuvo un nacimiento crítico que le causó graves daños cerebrales que neutralizaron sus facultades motrices y lo obligan a vivir conectado a un respirador artificial.

Sin embargo, el juez británico, tras haber elogiado “el coraje” de Takesha y Lanre, ratificó su postura. Aseguró que examinó el caso y que está convencido, aún “con profunda tristeza”, de que no hay motivos para seguir adelante.

El juez se basó en los testimonios de los médicos que brindaron su testimonio en el caso. “Mi opinión es que su condición no puede mejorar”, dijo un especialista.

La madre, claro, piensa distinto, “Sé que es un niño que sufrió daño, pero necesita amor y atención y puedo dárselos”. Takesha Thomas fue contundente y afirmó: “Decir que está en condiciones muy graves como para no tener derecho a vivir no es justo”.

Noticia con información de: larepublica.pe