La violenta represión del régimen chavista en contra los legisladores opositores ha conseguido lo contrario a lo que buscaba: la reactivación de la calle y la reunificación la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Policías y guardias nacionales contaron con el apoyo de los colectivos revolucionarios (paramilitares), que amedrentaron a los manifestantes realizando disparos al aire. Incluso uno de los heridos tiene una bala alojada en un glúteo.

“Si el gobierno cree que va a detener al pueblo, se equivoca. Defendemos nuestro derecho a sesionar”, protestó Julio Borges, presidente del cuerpo legislativo, que también sufrió el gas pimienta lanzado por los agentes.

Por lo menos una docena de parlamentarios, como Richard Blanco (ingresado de urgencia en un hospital por asfixia) y Milagros Valero, resultaron afectados por los gases. Incluso Rafael Guzmán recibió un perdigonazo en la espalda.

“Este gobierno está embestido en un golpe de Estado continuo que quiere liquidar hasta físicamente el Parlamento. ¿Cuántos diputados no han sido agredidos?”, denunció Henry Ramos Allup, ex presidente de la Asamblea, protegido con pasta dentífrica debajo de la nariz para evitar la asfixia de los gases.

Los diputados Juan Requesens (56 puntos de sutura junto al ojo y la nariz quebrada) y José Britto (fractura de una costilla) fueron expulsados anteayer a botellazo limpio por radicales chavistas que “protegían” la Defensoría del Pueblo. A otros, como Carlos Paparoni y Marcos Bozo, los militares los golpearon la semana pasada. La parlamentaria Dinorah Figueroa, en cambio, sufrió el ataque de un paramilitar oficialista.

El primer cálculo elevaba a diez el número de heridos, sin considerar los que sufrieron los efectos de los gases. “¡En unidad, y a pesar de la represión, vamos a rescatar la democracia y la libertad!“, dijo Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, junto al gobernador de Miranda y líder opositor, Henrique Capriles, una imagen de unidad entre dos de las principales fuerzas de la oposición que no se veía desde hacía tiempo.

La MUD decidió que este martes era el día ideal para regresar a la calle en defensa del Poder Legislativo. Tras las cuatro detenciones de las últimas horas, son 117 los presos políticos del chavismo, cuya libertad es reclamada por la oposición.

“Al prohibir el derecho a manifestarse, la dictadura genera hechos de violencia”, resumió la ONG Provea tras los enfrentamientos violentos de ayer.

El gobierno repitió el guión de protestas precedentes y desplegó sus fuerzas desde la mañana, donde bloqueó los accesos a la ciudad y cerró 12 estaciones del metro, sin importarle los perjuicios a la ciudadanía. “¡Que se quejen, seguiremos gobernando esta patria hasta siempre!”, clamó Diosdado Cabello al frente de la contramarcha revolucionaria, instalada a metros del Palacio Legislativo.

Noticia con información de: www.lanacion.com.ar